La UPV impulsa la acreditación institucional como palanca para integrar la calidad en sus centros. 

La jornada reunió a 83 representantes de equipos directivos de centros, personal vinculado a los sistemas de calidad y direcciones académicas de títulos para avanzar en un modelo de calidad más integrado, útil y orientado a la mejora continua.

La Universitat Politècnica de València ha celebrado el pasado 11 de junio una jornada de trabajo sobre acreditación institucional de centros, con la participación de 83 asistentes entre miembros de equipos directivos de centros, personal de administración vinculado a los sistemas de calidad de la UPV y directores académicos de títulos.

La sesión, titulada “Acreditación Institucional UPV. Construir un sistema de calidad certificado, útil y sostenible para nuestros centros”, fue abierta por José Pedro García-Sabater, vicerrector de Planificación, Estudios, Calidad y Acreditación, y contó con la participación y apoyo del rector de la UPV, José Capilla.

La sesión, titulada “Acreditación Institucional UPV. Construir un sistema de calidad certificado, útil y sostenible para nuestros centros”, fue abierta por José Pedro García-Sabater, vicerrector de Planificación, Estudios, Calidad y Acreditación, y contó con la participación y apoyo del rector de la UPV, José Capilla.

Durante su intervención, el rector destacó la importancia de avanzar hacia sistemas modernos de calidad orientados a la mejora continua y capaces de ayudar a la universidad a adaptarse a los cambios sociológicos, demográficos y tecnológicos que deberá afrontar en los próximos años. En esta línea, subrayó la necesidad de superar la visión de los sistemas de calidad como una carga burocrática y entenderlos como una herramienta que permite a la universidad convertirse en una organización que aprende.

La jornada tuvo como objetivo sensibilizar a los equipos directivos y responsables académicos sobre la importancia de avanzar de forma coordinada hacia la certificación del Sistema de Aseguramiento Interno de Calidad en los centros, así como generar un espacio compartido de reflexión sobre las implicaciones organizativas, académicas y técnicas de este proceso.

La mesa redonda, moderada por Daniel Catalá (Profesor de Organización de Empresas en la UPV) permitió incorporar la visión de personas con experiencia en evaluación, acreditación institucional y gestión universitaria, como Iván Barreda -Vicerrector de Calidad en la UJI-, Javier Oliver -Director General de AVAP- y Roberto López -Técnico de Calidad en la UM-. Durante el diálogo se abordaron cuestiones como la evolución desde la acreditación título a título hacia un modelo centrado en el centro, la necesidad de definir objetivos de calidad claros y evaluables, la importancia de vincular indicadores, evidencias y acciones de mejora, y el papel de los diferentes grupos de interés en la revisión de la oferta formativa y del funcionamiento de los títulos.

A lo largo de la sesión se puso de manifiesto que la acreditación institucional no debe entenderse únicamente como una exigencia normativa o como un procedimiento externo de evaluación, sino como una oportunidad para ordenar mejor los procesos, conectar iniciativas que ya existen en la universidad y reforzar la capacidad de los centros para tomar decisiones basadas en evidencias.

Uno de los mensajes centrales fue la necesidad de pasar de una lógica centrada en preparar documentación para las visitas de evaluación a una lógica de gestión cotidiana de la calidad. En este sentido, se insistió en que un sistema de calidad certificado debe estar implantado, ser utilizado de forma ordinaria y contribuir de manera efectiva a la mejora de la docencia, del aprendizaje y de la experiencia del estudiantado.

También se subrayó que el centro es la unidad clave en el proceso de acreditación institucional. Aunque la UPV cuenta con procedimientos comunes y con una estructura centralizada de apoyo, cada centro deberá ser capaz de evidenciar sus propias prioridades, objetivos, mecanismos de seguimiento y acciones de mejora. El reto consiste, por tanto, en combinar un marco común de universidad con la necesaria adaptación a la realidad específica de cada escuela o facultad.

En este sentido, la jornada permitió constatar que la UPV dispone ya de una base sólida sobre la que avanzar: experiencia acumulada en procesos de verificación, seguimiento, modificación y acreditación de títulos; equipos técnicos especializados; responsables académicos implicados; y numerosas iniciativas de mejora impulsadas desde los centros, los títulos y el profesorado. El proceso de acreditación institucional ofrece la oportunidad de identificar, ordenar y conectar mejor todos estos elementos en un sistema más coherente, funcional y sostenible.

La sesión incorporó asimismo una dinámica participativa orientada a identificar las principales barreras y facilitadores para el despliegue del proceso. Entre las barreras señaladas se situaron la sobrecarga de trabajo, la falta de tiempo para la reflexión, la dificultad para implicar al profesorado, la limitada percepción del valor de algunos instrumentos de calidad, la necesidad de reforzar la coordinación entre centros, departamentos y títulos, y las dificultades para realizar un seguimiento efectivo de las acciones de mejora.

Los participantes señalaron igualmente la necesidad de disponer de herramientas que permitan a los centros actuar cuando se detectan disfunciones, así como de reforzar la formación, el acompañamiento y el reconocimiento de quienes asumen responsabilidades en materia de calidad. La calidad, se destacó durante la jornada, solo será percibida como útil si ayuda a tomar decisiones, resolver problemas y mejorar de forma tangible la actividad formativa.

Entre los facilitadores identificados, se destacó la conveniencia de contar con un modelo común de referencia para todos los centros, que facilite el trabajo, evite duplicidades y reduzca la carga administrativa, pero que al mismo tiempo permita personalizar aquellos aspectos vinculados a la identidad, estrategia y características de cada centro. También se valoraron como elementos clave el apoyo técnico especializado, el refuerzo de recursos humanos, el acompañamiento a los responsables de calidad y la posibilidad de aprovechar mejor las buenas prácticas ya existentes en la universidad.

La jornada concluyó con una visión compartida: la acreditación institucional debe ser un proceso útil para los centros y para la universidad en su conjunto. No se trata únicamente de certificar un sistema, sino de construir una forma más integrada de gestionar la calidad, reforzar la rendición de cuentas, conectar la información disponible y orientar las decisiones hacia la mejora continua.

Con esta jornada, la UPV da un nuevo paso en la preparación del proceso de acreditación institucional de sus centros, alineando el trabajo técnico, académico y directivo en torno a un objetivo común: avanzar hacia un sistema de calidad certificado, integrado en la vida ordinaria de los centros, sostenible en su funcionamiento y orientado a mejorar la formación que la universidad ofrece a la sociedad.