La UPV avanza en la definición de su modelo de enseñanza-aprendizaje con una jornada de reflexión en el Campus de Gandia

La jornada, celebrada en el Campus de Gandia, reunió a profesorado, responsables académicos y profesionales externos para identificar retos e iniciativas que contribuyan a construir un modelo de enseñanza-aprendizaje más activo, humano, aplicado y conectado con la realidad profesional.

La Universitat Politècnica de València ha celebrado el pasado 10 de junio en el Campus de Gandia una nueva sesión de trabajo en el marco del proceso de reflexión estratégica para repensar su modelo de enseñanza-aprendizaje. La jornada reunió a 40 representantes de varios colectivos: profesorado, responsables académicos y representantes de distintos ámbitos profesionales con el objetivo de identificar retos, contrastar visiones externas y avanzar en posibles iniciativas que contribuyan a reforzar la experiencia formativa del estudiantado de cara al desarrollo de un modelo de enseñanza-aprendizaje robusto y propio de la UPV.

La sesión fue abierta por José Pedro García-Sabater, vicerrector de Planificación, Estudios y Calidad, quien enmarcó la jornada dentro del trabajo impulsado por el Vicerrectorado para construir, de forma participativa, un modelo de enseñanza-aprendizaje adaptado a los profundos cambios tecnológicos, sociales y profesionales que están transformando la educación superior.

Durante la primera parte de la jornada, los asistentes trabajaron en la identificación de retos estratégicos vinculados a la docencia universitaria, la motivación del estudiantado, la presencialidad, la evaluación, el papel de la inteligencia artificial, la conexión con el entorno profesional y la necesidad de reforzar el valor diferencial de la experiencia universitaria.

Posteriormente, tuvo lugar una mesa redonda con la participación de tres egresados y profesionales vinculados al Campus de Gandia: Nacho Ruiperez guionista, director y docente del ámbito audiovisual; Eva González, fundadora de Emocions Viatges, empresa especializada en experiencias de viaje a medida; e Iñaki Miralles, ingeniero de telecomunicaciones y socio fundador de empresas especializadas en consultoría acústica y soluciones frente al ruido y las vibraciones.

La mesa redonda fue moderada por Rosario Perelló, directora de área de Planificación Estratégica, quien fue dirigiendo las preguntas a los ponentes para abordar, desde sus respectivas experiencias profesionales, cómo están cambiando las formas de crear valor, trabajar, relacionarse con los clientes y afrontar la incertidumbre en sectores muy diferentes.

Desde el ámbito audiovisual, turístico e ingenieril, los tres ponentes coincidieron en una idea central: en un contexto en el que la información, las herramientas digitales y la inteligencia artificial son cada vez más accesibles, el valor profesional ya no reside únicamente en disponer de conocimiento técnico, sino en saber interpretarlo, aplicarlo y convertirlo en soluciones útiles para personas y organizaciones.

En el ámbito audiovisual, se destacó que la inteligencia artificial está transformando profundamente las formas de creación, producción y relación con los públicos. Sin embargo, también se puso de relieve que la sensibilidad, la mirada propia, la experiencia compartida y la capacidad de construir sentido siguen siendo dimensiones profundamente humanas.

Desde el sector turístico, se subrayó que la disponibilidad masiva de información no elimina la necesidad de acompañamiento experto. Al contrario, refuerza el valor de la escucha, la personalización, la empatía y la capacidad de gestionar situaciones reales cuando aparecen problemas o incertidumbre.

En el ámbito de la ingeniería y los servicios técnicos, se remarcó que el conocimiento técnico sigue siendo imprescindible, pero ya no es suficiente como único elemento diferenciador. Los profesionales deben ser capaces de interpretar problemas poco definidos, comunicarse con clientes, trabajar con equipos multidisciplinares, defender propuestas, gestionar incertidumbre y aportar soluciones en contextos cambiantes.

Estas aportaciones sirvieron de base para una segunda parte de trabajo centrada en trasladar las ideas de la mesa redonda al contexto universitario. Los asistentes coincidieron en la necesidad de evolucionar desde modelos centrados en la transmisión de contenidos y la resolución de ejercicios cerrados hacia experiencias de aprendizaje más activas, aplicadas, reflexivas y conectadas con problemas reales.

Entre las iniciativas planteadas destacaron el impulso del aprendizaje basado en proyectos, la incorporación de proyectos interdisciplinares, la colaboración con empresas y entidades del entorno, la adaptación de los espacios docentes para favorecer el trabajo en equipo, la revisión de los sistemas de evaluación y la generación de más espacios de feedback, acompañamiento y reflexión compartida.

También se abordó la importancia de reforzar el papel del profesorado como acompañante del aprendizaje. En un escenario en el que la inteligencia artificial puede ofrecer respuestas rápidas, la universidad presencial tiene la oportunidad de aportar aquello que la tecnología no sustituye: criterio, fundamentos, pensamiento crítico, conversación, experiencia humana, cultura del esfuerzo y capacidad de aprender del error.

La jornada permitió identificar varias líneas de avance para el futuro modelo de enseñanza-aprendizaje de la UPV: fortalecer los fundamentos técnicos y científicos, integrar las competencias transversales de forma más efectiva, preparar al estudiantado para problemas abiertos e inciertos, promover una evaluación orientada al aprendizaje y generar una experiencia universitaria con mayor sentido de comunidad, pertenencia y conexión con la realidad profesional.

El encuentro fue cerrado por José Pedro García-Sabater, quien resaltó las principales conclusiones de la jornada y puso en valor la necesidad de seguir generando espacios de reflexión compartida entre profesorado, estudiantes, egresados, empleadores y equipos académicos. En su intervención final, subrayó la importancia de avanzar hacia un modelo propio, realista y reconocible, capaz de combinar la solidez de la formación técnica con las capacidades humanas, críticas y adaptativas que necesitarán los futuros egresados.

Con esta jornada, la UPV continúa avanzando en un proceso compartido orientado a definir un modelo de enseñanza-aprendizaje alineado con su identidad como universidad pública, politécnica, presencial y comprometida con la formación de profesionales capaces de aportar valor en un entorno cada vez más incierto y cambiante.