Dentro de este proceso, el pasado lunes 25 de mayo se celebraron dos sesiones participativas con estudiantes de diferentes perfiles y sensibilidades de la comunidad universitaria, con el objetivo de incorporar sus inquietudes, experiencias y propuestas a la construcción colectiva del modelo.
La primera sesión tuvo lugar por la mañana en la Casa del Alumno y reunió a representantes de las distintas delegaciones de estudiantes de la UPV, incluidos representantes del Campus de Alcoy. La jornada fue inaugurada por el Vicerrector de Planificación, Estudios y Acreditación, Jose Pedro García Sabater, quien contó con la moderación de la Directora de Área de Planificación Estratégica, M Rosario Perelló Marin y el Director de Área de Transformación Docente, Juan A Marin García. La sesión finalizó con la intervención del Vicerrector de Estudiantes y Emprendimiento, J Alberto Conejero.
Durante el encuentro se abordaron algunas de las principales tensiones que atraviesan actualmente la educación superior: el impacto de la inteligencia artificial en el aprendizaje, la evaluación continua, la presencialidad, los horarios, la empleabilidad o el equilibrio entre teoría y práctica.



Por la tarde, la reflexión continuó con una segunda sesión dirigida a estudiantes implicados en Generación Espontánea, organizada a través del grupo LideraT. En esta ocasión se utilizó la técnica del debate como herramienta para favorecer el contraste de ideas y la participación activa de los asistentes.
Las conversaciones mantenidas durante ambas sesiones permitieron identificar una idea especialmente relevante: los estudiantes no reclaman una universidad menos exigente, sino una universidad más coherente, más conectada con la realidad y capaz de generar aprendizaje auténtico.
Entre las reflexiones surgidas durante el debate aparecieron cuestiones de gran profundidad relacionadas con el valor diferencial de la universidad presencial en un entorno cada vez más digitalizado. “Con IA puedes entregar cosas muy buenas sin haber aprendido”, señalaba uno de los participantes. Otro resumía una de las ideas más repetidas de la jornada: “Lo importante no es la herramienta, sino aprender a resolver problemas”.



También cobraron protagonismo las actividades extracurriculares, los proyectos reales, las asociaciones estudiantiles o iniciativas como Generación Espontánea, identificadas por muchos estudiantes como espacios especialmente transformadores para desarrollar competencias personales y profesionales.
“La universidad no debería limitarse a venir a clase”, afirmaba otro de los asistentes, reflejando una preocupación compartida sobre la necesidad de entender el campus como un entorno de aprendizaje integral, convivencia y crecimiento personal.
Las sesiones pusieron igualmente de manifiesto la necesidad de encontrar equilibrios: entre teoría y práctica, entre evaluación continua y exámenes, entre presencialidad y flexibilidad, o entre especialización técnica y desarrollo de capacidades humanas difíciles de sustituir por la tecnología.
Estas actividades forman parte de un proceso más amplio de escucha y participación que la UPV está desarrollando con diferentes colectivos de la comunidad universitaria y del entorno socioeconómico —profesorado, equipos directivos, estudiantes, egresados, empresas y profesionales externos— con el objetivo de construir un modelo de enseñanza-aprendizaje alineado con los retos del futuro y con los valores que inspiran el Plan Estratégico SIRVE.
Más allá de metodologías concretas, la reflexión abierta busca responder a una pregunta de fondo que atraviesa todo el proceso: qué tipo de experiencia universitaria merece realmente la pena vivir hoy.