La tesis doctoral del profesor Pablo Huerta ha sido premiada por el Comité Econòmic i Social de la Comunitat Valenciana. Bajo la premisa de que “el audiovisual no solo promociona destinos: puede convertirlos en experiencias”, la investigación pone en valor el potencial del cine y las series como motor turístico y cultural.
“El turismo cinematográfico no es solo una tendencia, sino una línea estratégica para diversificar la oferta turística y poner en valor el patrimonio cultural a través del audiovisual”, afirma Pablo Huerta, profesor del Campus de Gandia de la Universitat Politècnica de València (UPV). Su tesis, El turismo cinematográfico y las rutas de cine en España: propuesta de un modelo de ruta cinematográfica para la Comunitat Valenciana, codirigida por los profesores de la UPV Lourdes Canós y Germán Llorca, ha sido reconocida por el Comité Econòmic i Social de la Comunitat Valenciana. El investigador confía en que este reconocimiento contribuya a “visibilizar la investigación y convertir la ficción audiovisual en un producto turístico sostenible”.


El trabajo de Pablo Huerta analiza cómo el cine y las series de ficción influyen en la imagen de los destinos y en las motivaciones de viaje, y cómo ese potencial puede transformarse en productos turísticos concretos, a través de mapas y rutas de cine. La investigación parte de una amplia base de datos que reúne más de 405 producciones audiovisuales -entre películas y series nacionales e internacionales- rodadas en la Comunitat Valenciana. A partir de este material, la investigación culmina en una propuesta operativa que incluye 41 mapas de cine y 60 rutas cinematográficas, diseñadas para ser consultadas.
Experiencias turísticas audiovisuales
Huerta define el turismo cinematográfico, o film tourism, como una línea estratégica para el sector turístico actual, en la medida en que responde a la creciente demanda de experiencias. “El visitante no solo quiere ver un lugar, sino vivirlo con un relato y formar parte de esa historia. Hay quienes disfrutan siguiendo los pasos de sus personajes favoritos o simplemente estando en un espacio que han visto en la pantalla y compartiendo la experiencia en redes sociales”, explica. En este sentido, el audiovisual promociona destinos y puede convertirlos en experiencias memorables.
Además, este tipo de turismo permite diversificar la oferta, distribuir los flujos hacia zonas menos saturadas y combatir la estacionalidad, al tiempo que se integra con la gastronomía, el patrimonio y la cultura local.
El turista cinematográfico, también conocido como set-jetter, “no responde a un perfil único”, sostiene el profesor del Campus de Gandia. “Puede ir desde quien descubre una localización por casualidad hasta quien planifica su viaje motivado principalmente por una película o una serie”. En términos sociodemográficos y de comportamiento, “suele asociarse a viajeros con interés cultural, buen uso de la tecnología, tendencia a investigar antes del viaje y actitudes respetuosas con el entorno que visitan”. En algunos modelos, “se les identifica como “viajeros interactivos”, con franjas de edad entre los 25 y los 34 o los 50 y los 64 años, y con frecuencia con capacidad de gasto medio-alta”, añade.
Mapas y rutas de cine
El modelo propuesto en la tesis doctoral de Pablo Huerta se articula en torno a dos herramientas complementarias: mapas de cine, organizados por provincias y comarcas, y rutas de cine interactivas, estructuradas en categorías temáticas. Frente a otras iniciativas existentes, generalmente parciales o centradas en una única obra, esta apuesta por un enfoque integral y temático. “Este planteamiento aporta personalidad a los recorridos, los hace más variados y mejora la experiencia del visitante al proponer relatos y combinaciones, más allá de un simple listado de escenarios”, señala. “La idea es pasar de localizaciones sueltas a un sistema coherente de mapas y rutas, fácil de consultar, actualizar y reutilizar”.
En términos económicos, el turismo cinematográfico genera beneficios en distintas fases: desde el impacto directo de los rodajes en el gasto local hasta el retorno en imagen de marca y reputación del destino. El valor reside en completar el círculo: “rodajes que dejan gasto local” y, posteriormente, “localizaciones que se convierten en experiencias turísticas durante todo el año”, resume el investigador.
Parte de los resultados de la investigación ya se han aplicado en iniciativas concretas, como las cuatro rutas de cine (Castillo de Santa Bárbara, Centro Histórico, Puerto y Playas e Isla de Tabarca) publicadas por la Alicante Film Office y elaboradas a partir de la tesis doctoral.
Además de su labor investigadora, Pablo Huerta imparte clases en el Campus de Gandia de la UPV desde septiembre de 2025 como Profesor Ayudante Doctor, en el Grado en Comunicación Audiovisual y en el Máster Universitario de Comunicación Transmedia. “Me interesa que el alumnado entienda el audiovisual como cultura, industria y también como motor de innovación y desarrollo territorial”, concluye.