Arquitecturas para seguir siendo: el anciano como agente urbano en redes de cuidado y cohesión comunitaria

Arquitecturas para seguir siendo: el anciano como agente urbano en redes de cuidado y cohesión comunitaria

+Autoría: Jesús Véliz Muñoz+Líneas de investigación: Arquitectura inclusiva+Dirección: Guillermo Mocholí Ferrándiz +Fecha: 2025 Diciembre

 Frente a modelos asistenciales tradicionales centrados en el cuidado pasivo, reconocer a la persona mayor como un sujeto activo con capacidad de decisión, participación y pertenencia dentro del entorno doméstico y urbano es fundamental para entender la vejez como un periodo lleno de posibilidades sociales, culturales y emocionales. El centro de día y la residencia de ancianos se convierten en infraestructuras comunitarias integradas en el tejido urbano, capaces de articular relaciones intergeneracionales, activar la vida barrial y generar redes de apoyo mutuo. Se plantea así un modelo tipológico híbrido y abierto, donde habitar la vejez implica seguir formando parte de la ciudad, no como espectador sino como agente urbano. El proyecto genera espacios que acompañan la continuidad de la vida cotidiana, fomentando la autonomía, el vínculo social y el acceso a la cultura. La propuesta se apoya en tres principios clave: la centralidad de la persona mayor, el diseño parte de sus ritmos, capacidades, deseos y necesidades priorizando los espacios domésticos y adaptables; la inserción activa en el entorno urbano, la relación con el espacio público, los recorridos peatonales, la conectividad y la mezcla de usos se consideran elementos clave; y la creación de redes de cuidado comunitario, la arquitectura actúa como catalizadora de estas generando lugares de encuentro, participación y colaboración entre las distintas generaciones de la comunidad. La propuesta arquitectónica explora cómo traducir estos principios en un diseño que potencie la identidad, la autonomía y la vida activa de las personas mayores, al tiempo que contribuya al fortalecimiento del tejido social urbano. En este marco, el proyecto se sitúa en una zona con potencial de regeneración comunitaria, incorporando estrategias de sostenibilidad urbana, flexibilidad tipológica y diseño universal. Se incorporan patios, talleres abiertos, espacios comunes que se extienden hacia el barrio, jardines accesibles y conexiones con equipamientos existentes. La arquitectura se convierte así en un soporte para el desarrollo humano en la vejez, promoviendo vínculos, pertenencia y sentido. Este trabajo demuestra que la arquitectura, lejos de ser solo un contenedor funcional, puede convertirse en una herramienta para la inclusión, la participación y el empoderamiento de los mayores, contribuyendo a ciudades más justas, cuidadoras y cohesionadas.