En el taller del máster ya empieza a percibirse con claridad el salto de la maqueta al prototipo. Esta semana, el alumnado ha aplicado las primeras capas de imprimación sobre sus modelos, un paso fundamental para preparar la superficie antes del acabado final y avanzar hacia una presentación más precisa y profesional.
Bajo la supervisión del profesorado, los estudiantes han trabajado con atención en tareas esenciales como la limpieza de la pieza, el lijado de la superficie y la aplicación uniforme de la imprimación. Durante el proceso, han aprendido a controlar aspectos técnicos decisivos, como los tiempos de secado, la distancia de aplicación y la cantidad de material, evitando marcas no deseadas y consiguiendo una base homogénea y de calidad.
La imprimación no solo mejora la adherencia de las capas posteriores, sino que además cumple una función clave en la fase de revisión: permite detectar imperfecciones, pequeñas irregularidades y defectos superficiales que, a simple vista, podrían pasar desapercibidos. De este modo, se convierte en una herramienta imprescindible para corregir y afinar la maqueta antes de continuar con el proceso.
La sesión ha servido también para introducir rutinas de taller y criterios de calidad propios de un entorno profesional, poniendo el foco en el orden de trabajo, la seguridad, la ventilación del espacio y el control de cada fase del proceso. Con estas primeras capas, las maquetas comienzan a revelar con mayor claridad su forma definitiva, y el proyecto entra en una de sus etapas más estimulantes: la del acabado, el ajuste fino y la puesta a punto final.