
Los modelos ganaderos futuros deben fundamentarse en la sostenibilidad, en el marco de sistemas de producción competitivos y respetuosos con el bienestar de los animales. La mejora genética animal no sólo contribuye a la sostenibilidad de las producciones e incrementa su rentabilidad, sino que permite a través de las nuevas tecnologías mejorar su eficiencia y adaptarlas a la demanda divergente de los consumidores. Así, la genética de poblaciones y cuantitativa, la genética molecular y la biotecnología reproductiva son actualmente materias básicas en el desarrollo de la ganadería.