Un año volando
Seis estudiantes de primero de grado de la UPV comparten su experiencia y hacen balance del año que cambió sus vidas
[ 30/06/2026 ]
Dejan atrás su primer curso en la Universitat Politècnica de València (UPV). Diez meses que, coinciden, se les han pasado “volando”. En algunos casos lo tenían claro: querían estudiar en la UPV. Otros, en cambio, confiesan que llegaron indirectamente y con alguna que otra reserva. Es hora de hacer balance: de los estudios, de la vida universitaria en general, de lo que han vivido hasta ahora en la UPV y de lo que esperan hacer. Les caracteriza la honestidad y la mejor de las intenciones: “por si mi experiencia le sirve a alguien, como me ayudaron a mí”, comenta uno de ellos.
Les gusta estar en el campus (no sólo estudiando), por lo que es fácil localizarles. Nos atienden a pesar de estar inmersos en los exámenes de final de curso, una circunstancia que sobrevuela la conversación. En el caso de Ana Ceacero, alumna del Grado en Ciencia de Datos: “con los exámenes tan estresantes, le bajo dos puntos la nota a la UPV (se ríe), porque, por lo demás, la experiencia está siendo fantástica”. Está claro, sinceridad, ante todo. Replica el futuro ingeniero informático Guillem Castelló: “Pues, yo, la verdad, le doy un 10 de 10 puro, porque ha sido un primer curso genial: de cambio, de actividad frenética y de momentos de todo tipo, pero muy completo y perfecto para mí”.
Cuestión de pareceres ya que Mateo Orlando, estudiante del Doble Grado en Biotecnología + Química, esperaba que la universidad fuera “mucho más sofocante o angustiante, pero me siento hasta más a gusto que en etapas anteriores”.
“No te aburres nunca”
La conversación deriva hacia aquello que más les ha sorprendido. Para Mateo es “el trabajo de laboratorio presente en todas las materias”. “Es más entretenido aprender cuando se ve en vivo y en directo, en lugar de asumir que es verdad”, argumenta. Las sorpresas para Ana han llegado fuera del aula, con la “enorme” variedad de actividades que se pueden hacer, y cita: “eventos, talleres, torneos, fiestas, jugar al billar, ir al gimnasio o hacer cualquier deporte… no te aburres nunca”. “Las instalaciones son una barbaridad. ¡Lo grande que es todo y los equipamientos que hay!”, se maravilla Juan Murciano, del PARS (Programa Académico de Recorrido Sucesivo) en Ingeniería Informática.
Estudian en València, un campus que les encanta por todos los servicios que ofrece y por su comodidad, al ser peatonal y con muchas zonas verdes. Todos menos Dani Martínez, que lo hace en Gandia como alumno del Grado en Comunicación Audiovisual: “Destaco el ambiente familiar y una cercanía con los profesores que pocas universidades pueden tener”.
Dani se ha enrolado en el club de teatro Polímono, de Generación Espontánea. Este programa es una de las banderas de la UPV, ya que permite “aprender haciendo” (como dice su lema) más allá del aula, mediante equipos multidisciplinares de estudiantes que llevan a cabo diferentes iniciativas de manera autónoma: construir un nanosatélite o un cohete para lanzarlos al espacio, un coche tipo Fórmula 1 o una casa sostenible, crear una productora audiovisual, elaborar nuevos alimentos o fundar un club de anime, entre otras. Ha demostrado valentía, ya que la mayoría no se atreve en el primer curso, “que siempre impresiona”, reconoce la estudiante del Grado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos Noa Rojas.
Un aterrizaje suave
En ese sentido, Noa agradece la labor que lleva a cabo PIAE+, el programa de acompañamiento a estudiantes que mejora su integración, bienestar y rendimiento académico. Lo conforman tanto profesores como estudiantes y, año tras año, se demuestra su valor: “El PIAE+ es muy útil para estudiantes nuevos, ya que al principio todo se nos hace bola. Así, se hace todo más fácil: nos resuelven dudas y nos aconsejan sobre cada asignatura”.
Los seis comentan que han hecho uso de este servicio. Incluso Guillem Castelló y Ana Ceacero ya se han inscrito como estudiantes tutores para ayudar a los que entren en el curso que viene.
Experiencias increíbles
La conversación da para mucho más (voluntariado, estancias en el extranjero, prácticas futuras, apuntarse a algún equipo deportivo...), y llegamos a las conclusiones. “Mi primer año en la UPV me ha ofrecido experiencias increíbles, sobre todo las que he vivido con el equipo de vóley playa”, comenta Noa Rojas.
“Es un sitio de 10, con profesores de 10… Estoy seguro de que voy a salir de la UPV contento y orgulloso”, continúa Juan Murciano. “Yo, orgullo no llego a sentir porque no es un país (ríe), pero sí la recomiendo a todas las personas que les interesa la comunicación audiovisual”, puntualiza Dani Martínez. Desempata Ana Ceacero: “Diría que, más que orgullo estoy enamorada de esta universidad. Hoy en día, ojo... Y, sí, también la recomendaría 100%. Sobre todo, si quieres hacer una ingeniería”.
Guillem Castelló: “Yo estoy muy satisfecho de estar en una universidad tan buena y hacer algo que realmente me gusta. Y sí, ya estoy recomendando la UPV a amigos míos”. “La UPV se siente menos como un lugar en el que simplemente estudio y más como uno al que pertenezco”, cierra Mateo Orlando.
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Además, la UPV refuerza su presencia internacional con reuniones con la Asociación de la Industria de Prospección y Diseño de Ingeniería de la Provincia de Guangdong