El jardín de mi vecino, entre escombros, ritos y cuidados. Conjunto mixto de viviendas temporales y equipamientos en La Xerea

El jardín de mi vecino, entre escombros, ritos y cuidados. Conjunto mixto de viviendas temporales y equipamientos en La Xerea

+Autoría: Juan Muzquiz Quijano+Líneas de investigación: Arquitectura y paisaje+Dirección: Manuel Lillo Navarro+Fecha: 2024 Noviembre

El Jardín ha constituido históricamente una proyección material del dominio y control de la naturaleza por parte del humano, y a su vez se formula como espacio de reflexión filosófica y moral, de ética, estética y política. Es decir, el jardín no solo se circunscribe a un territorio cercado, del latín ghorto cerramiento , sino que posee en si una respuesta cultural al como hacer, a los valores, a la forma de convivir, la manera de hacer salud privada y pública, de escuchar, de construir y se sentir. Desde el Akademos platónico, el jardín de Epicuro, los jardines del Edén y los infiernos bosquianos o los jardines botánicos, siempre ha constituido un campo de batalla arquitectónico y ético donde se proyectan nuestras aspiraciones.

Conjugando todas las corrientes filosóficas y arquitectónicas del jardín; este constituye en el marco actual un elemento ambivalente productivo y al mismo tiempo contemplativo, un hábitat en el que el liberalismo y mercantilismo toman forma introspectiva e improductiva, lugar de fragilidad y riqueza, un objeto político de reivindicación de cuidado y lucha, un espacio donde idealizar el placer hedonista y la belleza cotidiana.

Si Chambers formulaba que los jardineros no solo son botánicos sino también pintores y filósofos , habría que añadir, en consonancia con la política actual, que lo son también ciudadanos, vecinos. Desde la terraza donde tendemos la colada, los descuidados parterres donde se acumulan anualmente montones de naranjas, pasando por aquellos abandonados edificios en los anidan multitud de especies urbanas, hasta los jardines barrocos que sigilosos acogen nuestras mas intimas actividades; el jardín constituye hoy no solo un recinto, sino un conjunto ecosistémico de agentes, materiales, acciones y dinámicas.

Entre malogrados bloques de viviendas, malgastados pavimentos, parroquias, santos, palacios góticos y restos de antiguas murallas; se encuentra un pequeño retiro de escombros, bellas malezas y rastros de aquellos huertos árabes. Es este heterogéneo lugar conviven todo tipo de agentes que comparten ecosistema, flujos y cuidados. En este contexto surge el proyecto como respuesta a la pregunta de como convivir. En la liza entre la utopía de lo eudemonista y la convivencia con el caos, se busca proyectar un espacio que incorpora los flujos y dinámicas de los jardines urbanas en un conjunto habitado por todos los agentes humanos y no humanos, culturales y sociales, que constituyen el ecosistema urbano. Un lugar de acogida, un hogar, un refugio en el jardín de nuestro vecino, entre escombros ritos y cuidados.