Una misteriosa planta, un amor prohibido en la floristería de Seymour y una historia llena de humor y sorpresas cautivaron al Aula Magna el pasado miércoles 27 de mayo. A las 18:30 horas, el grupo de teatro Polímono puso punto y final a las representaciones en el Campus de Gandía de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) de este curso con el musical “Little Shop of Horrors”. El ambiente de expectación era evidente mucho antes de la apertura de puertas: la entrada estaba llena de público -familiares, profesorado y alumnado- que esperaba con entusiasmo el inicio de la función.
El musical nos transporta a una modesta floristería donde conocemos a Seymour, un joven dependiente con un destino marcado por la timidez y su amor secreto por su compañera Audrey. Todo cambia con la aparición de una planta misteriosa que, bajo una apariencia inicial de simple curiosidad botánica, acaba por revolucionar no sólo la vida del protagonista, sino la de toda la ciudad.
Desde el primer instante, la obra logró captar completamente la atención de los asistentes. Fue una mezcla de sensaciones en la que todo encajó a la perfección: desde los aspectos técnicos y el decorado (en especial la peculiar floristería de Seymour) hasta la interpretación de cada personaje, la música y el ambiente general. Al finalizar, el reconocimiento fue unánime: el público se puso en pie para dedicar varias ovaciones seguidas, con unas caras de alegría y sorpresa que reflejaban la magnitud de lo que acababan de presenciar.



De entre las impresiones de las asistentes, la palabra más repetida fue «sorprendente». Uno de los espectadores destacaba con admiración el alto nivel de habilidad de canto del elenco, afirmando que estaba «muy por encima de las expectativas para un grupo universitario». Asimismo, alabó la sensibilidad y la estima puesta en los detalles técnicos, demostrando un cuidado minucioso que pocos esperaban encontrar en este contexto. «Si tuviera que describir la obra a alguien que no la conoce, las palabras serían claras: divertida, emotiva y sorprendente».
Este tipo de interpretaciones, como comentaban algunos jóvenes a la salida, hacen que el teatro se sienta mucho más cercano, valorando el trabajo invisible de mucha gente que dedica todo el curso a crear estas maravillas fuera de las horas de clase. La experiencia, según los testigos, te llena por completo, incluso si no conoces la historia previamente o no tienes vínculos directos con los actores.
Detrás del telón: meses de trabajo y una gran familia
Todo lo que el público ve encima del escenario es sólo una parte de un trabajo y un equipo mucho mayor. Actores, actrices, técnicos, responsables de escenografía, sonido, vestuario y organización, entre otros, forman parte de un proyecto que va mucho más allá de un simple grupo de teatro universitario. Entre todas estas personas, existe una figura clave: Alejandro Soria, el coordinador de Polímono. Para él esta obra suponía el cierre de una etapa vital muy significativa: «Empecé en primero como actor y he pasado por ser actor, director y coordinador. Al fin, cerrar así con un musical tan potente, acompañado de este gran equipo, que somos una familia, es un privilegio, porque al final hacemos teatro por el resto, sin ningún beneficio económico».
Alejandro insistió en que la magia de Polímono va mucho más allá de lo que se ve en el Aula Magna. El proyecto implica meses de trabajo para crear todo lo que se ve en unas horas de representación. Según afirma, la coordinación y buen ambiente del grupo funciona gracias a vivir “fuera de los egos” entendiendo que la obra no pertenece a nadie en concreto, sino que es el resultado del trabajo conjunto de todas las personas que forman parte de ella. Asegura que ésta es la verdadera clave de Polímono: dejar aparte el protagonismo individual para construir, entre todas, una misma historia sobre el escenario.

Próxima parada: el Campus de València
Para todas aquellas personas que se quedaron con ganas de más —o que no pudieron asistir a las representaciones de Gandia—, Polímono tiene aún preparada otra cita con el público. El próximo 3 de junio, el grupo de teatro de la UPV trasladará su talento al Campus de Valencia con una intensa jornada teatral en el Auditorio Alfons Roig de la Facultad de Bellas Artes.
Durante la tarde, el público podrá disfrutar de las dos grandes producciones que han marcado este curso:
- «El Club de los Poetas Muertos» – 16:00 h
- «Little Shop of Horrors» – 19:00 h
La entrada será gratuita hasta completar el aforo, una oportunidad perfecta para descubrir el trabajo de un grupo que, de nuevo, ha demostrado que la pasión, el compromiso y el trabajo en equipo pueden convertir el teatro universitario en una experiencia de gran calidad artística y emocional.
Crónica de Sheila Jover Guerola