El pasado jueves, Gandia acogió dentro de la campaña Cinema en Valencià en Gandia 2026, la proyección de «La invasió dels bàrbars», la película dirigida por Vicent Monzonís, en una sesión que se completó con un interesante coloquio con el mismo director. La actividad no sólo permitió conocer una obra cinematográfica con una fuerte carga histórica, sino también profundizar en el proceso de creación y en el rigor documental que la ha hecho posible.
Uno de los aspectos que Monzonís destacó con mayor insistencia durante el coloquio fue el grado de documentación de la película. Según explicó, prácticamente todos los elementos que aparecen en la narración -desde las tramas principales hasta detalles aparentemente anecdóticos- están basados en hechos reales o en testigos de la época. Esto incluye, por ejemplo, pequeñas historias que se cuentan en el personaje de Esperanza y que provienen directamente de vivencias verídicas. Esta voluntad de fidelidad histórica dota al filme de una gran verosimilitud y lo convierte en una propuesta especialmente valiosa desde el punto de vista divulgativo y cultural.
En esta línea, el director también reveló que algunos de los elementos más asombrosos de la película tienen una base real. Es el caso del personaje de Esperanza, que toma el nombre de una mujer que existió de verdad, o la presencia de visitas nazis a Valencia, algo histórico poco conocido que durante décadas quedó oculto. Tal y como se explicó, esta invisibilización se debe a que, tras la caída del nazismo, el régimen franquista intentó desvincularse de cualquier relación con Hitler. Sin embargo, investigaciones posteriores y materiales gráficos conservados han confirmado estos contactos, aportando una nueva mirada sobre ese período.
La película tiene su origen en la obra de teatro homónima de Chema Cardeña, que Monzonís vio en 2020. A partir de ese momento, inició un largo proceso de escritura del guión que se alargó hasta 2025, marcado por una intensa labor de documentación. Esta dedicación evidencia la voluntad del director de construir un relato sólido y respetuoso con la memoria histórica.
Sin embargo, el camino hasta llevar la película a la pantalla no ha sido fácil. Tal y como se comentó en el coloquio, el proyecto se encontró con numerosos obstáculos a la hora de encontrar financiación. Varias productoras y distribuidoras lo rechazaron con argumentos como que la Guerra Civil es un tema “demasiado explotado” o que una película en valenciano no tendría suficiente público. Ante estas dificultades, el equipo optó por un modelo de financiación mixta: por un lado, con el apoyo institucional de la Generalitat Valenciana a través del Institut Valencià de Cultura; por otro, mediante una campaña de micromecenazgo en Verkami que logró superar los 40.000 euros necesarios.
A pesar de haber completado la producción, los problemas no terminaron aquí. El director explicó que ninguna distribuidora —ni siquiera las de menor dimensión— quiso asumir la difusión del filme, nuevamente condicionada por la percepción de que el tema no despertaría interés. Ante esta situación, el equipo ha optado por una distribución alternativa y autogestionada, basada en proyecciones itinerantes por distintos pueblos y ciudades.

Esta estrategia, lejos de ser un obstáculo, se está convirtiendo en uno de los puntos fuertes del proyecto. Tal y como destacó Monzonís, el boca a boca está funcionando muy bien y el público está respondiendo de forma muy positiva. La proximidad de las proyecciones y la posibilidad de dialogar directamente con el director contribuyen a generar una experiencia cultural más rica y participativa, que refuerza el vínculo entre la obra y el espectador.
En conjunto, la sesión de Gandia evidenció no sólo el interés de «La invasió dels bàrbars» como obra cinematográfica, sino también la importancia de crear y difundir cine en valenciano comprometido con la memoria y la realidad del territorio. La actividad fue así una oportunidad para reflexionar sobre el pasado, pero también sobre las dificultades y potencialidades del cine valenciano contemporáneo.