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PLD lanzará Arion 1 en 2019

Raúl Torres, ex estudiante UPV, prepara la revolución comercial de la industria aeroespacial europea: "Tenemos que hacer el espacio accesible"

[ 08/02/2018 ]

Mientras el lanzamiento del Falcon Heavy de SpaceX devuelve la mirada de la humanidad al espacio, Raúl Torres, un joven estudiante de Ingeniería Aeronáutica de la Universitat Politècnica de València (UPV), sigue acercándose a su sueño. En 2011, junto a Raúl Verdú (UMH), creó PLD Space, una lanzadera espacial con un doble objetivo: generar industria aeroespacial de uso comercial y poner en órbita experimentos científicos y tecnológicos. Entonces, muchos creyeron que era una locura.


Hoy, la Agencia Espacial Europea utiliza sus servicios, han recibido ya 9 millones de euros entre financiación pública e inversión privada y, si todo sigue marchando según lo previsto, en 2019 pondrán en órbita desde El Arenosillo (Huelva), su cohete Arion 1.


-¿Era un niño de los que sueñan con ser astronauta?, ¿en qué momento decide dedicarse a la ingeniería aeroespacial?


-(sonríe) Sí, la verdad es que sí. De pequeño soñaba con ser astronauta, con el espacio... Y toda la vida he estado pensando en la exploración espacial. Me gustaba mucho la ciencia ficción, siempre que había un lanzamiento intentaba verlo en las noticias, cuando ya hubo internet buscaba información y veía los lanzamientos de los transbordadores espaciales, que eran espectaculares¿ Y sin embargo, cuando llegué a la universidad, empecé a estudiar biología en lugar de ingeniería aeronáutica. Lo hice pensando en dedicarme a temas de exploración espacial, pero aplicados a buscar vida en otros planetas, que era algo que también me gustaba mucho, siguiendo misiones que la NASA había hecho tipo Spirit, Opportunity... Pero la realidad es que, mientras estaba estudiando la carrera, me di cuenta de en España iba a ser un poco complicado y quizá había que ir a Estados Unidos. Y una vez entré a mirar lo que se hacía allí, me di cuenta que la investigación científica en este campo estaba muy bien, pero al final todo dependía de que hubiese un cohete que lanzase esas sondas a la Luna, a otros planetas, o incluso a orbitar alrededor de la Tierra. Fue entonces cuando comencé a apasionarme por los cohetes. Toda la vida me habían gustado, pero llegó el momento en que además vi que era necesario desarrollar esa tecnología para no depender del planeta Tierra y poder salir de él. Por ello, cuando acabé mis estudios en Ciencias Biológicas comencé mis estudios en Ingeniería Aeronáutica en la UPV.


-Habrá seguido con especial atención el lanzamiento del Falcon Heavy...


-Sí, claro, por supuesto. Anteayer, de hecho... (sonríe de nuevo). Lo vimos todos emocionadísimos. Sin duda, fue algo espectacular de ver, pero también increíble para la humanidad. Que un lanzador tan grande haya sido lanzado con éxito abre unas posibilidades enormes...


-Demostrando que se camina en la dirección en la que usted quiere ir...


-Claro. Aunque en este caso Falcon Heavy es un lanzador pesado, muy grande, hace poco se lanzó el Electron, de la empresa Rocket Lab, que era un cohete muy pequeño, como el que será Arion 2 (cuyo lanzamiento está previsto para 2020). Se lanzó con éxito, tiene una cartera de clientes enorme y la verdad, se ve que todo va en esa línea. Un poco aquel sueño que yo tenía de pequeño, que luego de adolescente me di cuenta de que podía ser realidad y que más adelante me llevó a crear PLD con Raúl Verdú, va haciéndose realidad.


-Hábleme del origen de PLD, ¿cuándo y cómo nace?


-Pues nace justo en mi primer año estudiando Ingeniería Aeronáutica en la UPV. Hice hasta tercero y luego no puede continuar con los estudios, porque conseguimos una ronda de inversión, comenzamos a trabajar y ello no nos permitió acabar ni a Raúl ni a mí. Pero desde luego, tengo toda la intención de acabar mis estudios allí, cuento con el apoyo para ello de Enrique, nuestro director de la escuela. El inconveniente es que el plan de estudios, con Bolonia, está estructurado de una manera presencial que, con lo que tengo ahora entre manos, es comprensible que no pueda ser a día de hoy.


-¿Cuándo se convierte generar industria aeroespacial de uso comercial en un objetivo?


-Desde la misma fundación de PLD. Nuestro objetivo fue desarrollar un lanzador comercial que pueda proporcionar acceso al espacio, algo que ahora mismo en Europa en extremadamente complejo. En Estados Unidos cada vez está siendo más fácil, con empresas como SpaceX, Blue Origin... Pero en Europa no, aquí seguimos dependiendo de la Agencia Espacial Europea, de sus lanzadores Ariane 5 y VEGA, y no hay nada más. No hay una alternativa comercial, que es la idea de Raúl y mía. Tenemos que hacer el espacio accesible, que todo el mundo pueda lanzar sus tecnologías, experimentos... Es algo que perseguimos y en lo que estamos trabajando ahora mismo.


-Además, 2018 es un año importante para PLD, ya que va a hacerse el 'rodaje' de Arion 1 para el lanzamiento del año que viene...


-Así es, porque a finales de este año estará el cohete integrándose ya. Se verá el Arion 1 que va a volar, montándose. Vamos a recibir materiales, componentes, vamos a empezar la calificación de los subsistemas... Va a ser un 2018 muy intenso antes del, esperemos, primer gran año de la historia de PLD, con nuestro primer lanzamiento.


-La idea es que ese primer lanzamiento incorpore ya una serie de experimentos en los que no sé si también está implicado por su vertiente como biólogo...


-Sí. Una de mis funciones en la empresa, aparte de gestionar la compañía y trabajar en la arquitectura del lanzador, es estar con el equipo que lleva las cargas de pago, que al final es lo que el cliente quiere poner dentro, para estudiar el mejor servicio que se le puede ofrecer. Suelen estar relacionados con experimentos físicos, biológicos... cosas que requieren acceso a condiciones de ingravidez, que no se pueden simular en la Tierra más allá de unos pocos segundos. Si necesitas minutos, tienes que utilizar un cohete de sondeo como Arion 1, que vaya al espacio y luego retorne la carga. Es un laboratorio espacial, que lleva los experimentos allí arriba y luego los retorna.


-Tengo entendido que uno de sus objetivos finales de Arion 2 es situar satélites alrededor de la Tierra, ¿qué funcionalidades prevee para ellos?


-Estos satélites pueden pesar entre 1 y 150 kilos, y Arion 2 puede lanzar varios a la vez. Si lo hace, se denominan constelaciones, y el objetivo de una constelación cuando está en órbita es hacer lo que normalmente hace un único satélite grande, pero con más posibilidades. Por ejemplo, si dispones de varios satélites, puedes fotografiar desde distintos ángulos a la vez, dar servicios de conectividad, de Internet o de telefonía, gracias a estos pequeños satélites, que hacen una especie de enjambre alrededor de la Tierra. Esto era inviable hace 10-15 años, porque todo era más grande, y la tecnología, la óptica, no permitían este nivel de miniaturización que a día de hoy sí tenemos, y que permite descentralizar y aumentar prestaciones.


-¿Qué recuerda de la UPV?


-Recuerdo que entré con mucha ilusión. Venía de una carrera no técnica como biología, y me tuve que poner mucho las pilas. Fue duro al principio, porque hacía muchos años que no estudiaba física, matemáticas... Y recuerdo profesores (enfatiza) muy buenos, que me animaron a continuar con el interés que yo tenía por la ciencia de cohetes. Y me gustaría resaltar a muchos profesores del CMT-UPV, que hicieron una labor excepcional. Luego, pues como todo, también encontré otros departamentos no tan agradables, pero mi estancia en Valencia esos tres años fue muy buena y vamos, mi objetivo es acabar la carrera y poder decir con honor que soy graduado por la UPV.


-PLD nace en un momento de grave crisis, y ha salido adelante de una manera sensacional, ¿qué le diría a quien teme dar el paso hoy usted, como referente que es para mucha gente?


-Bueno, es verdad que hay muchas expectativas y mucha gente confiando en lo que estamos haciendo Raúl y yo. Somos conscientes y siempre intentamos dar lo mejor de nosotros mismos. Cuando nosotros empezamos, la crisis financiera era brutal y al pedir dinero para hacer cohetes nos decían 'pero si la gente no llega a fin de mes'. Y nuestra estrategia fue ser muy cabezones, esto hay que conseguirlo sí o sí, y da igual la situación económica, política, lo vamos a conseguir. Ser tenaz, no darse por vencido es una de las claves del éxito. Y luego, yo animo a la gente a que lo intente. Es mejor intentarlo y fracasar a no hacerlo y quedarse con la duda.


-Lo que está claro es que hay dificultades económicas que sortear.


-La gente en España no tiene cultura de invertir, y las instituciones están bastante arrasadas desde la crisis financiera. Cuesta bastante levantar capital para un proyecto espacial. Nosotros lo que hicimos fue dividir el proyecto en dos, con el inconveniente de que lo alargas, pero estamos cerca de conseguir los 9 millones de euros adicionales que nos hacen falta para Arion 1, y el día que lo consigamos, será histórico, porque ya tendremos los recursos, y entonces todo dependerá ya de nosotros.


-Luego están las dificultades logísticas, mayores en Europa que en Estados Unidos...


-La realidad es que no tenemos un puerto espacial como SpaceX tiene con Cabo Cañaveral. La gran suerte que tienen los estadounidenses es que disponen de un lugar privilegiado para poder lanzar, ya sea allí o en Vanderberg, en la otra costa. Eso en España no lo tenemos. Hay sitios que serían muy atractivos desde el punto de vista técnico, incluso político, económico y social, pero a día de hoy no existen, porque en nuestro país no ha habido una gran cultura de la ciencia hasta ayer, y han primado las inversiones en turismo y demás, que no han favorecido el desarrollo tecnológico y científico de nuestro país. En Estados Unidos se invierte en estas infraestructuras porque se concibe que tiene que ser así. Estamos ante situaciones extremadamente distintas, ante mentalidades muy diferentes. Nosotros, en cierto modo, estamos empujando para que esto cambie. Veo a amigos que trabajan en otro sectores y me gustaría que el país cambiase por el bien de todos. Estados Unidos nos lleva años luz de ventaja, y con el lanzamiento de anteayer se ve.


-¿Qué hay de Raúl Verdú, la otra parte de este binomio?


-Raúl es una persona que ha estado conmigo desde el primer momento. Yo creo que se enamoró de la idea porque compartía la visión de futuro de la ciencia en nuestro país y, en ese sentido, ha sido mucho más fácil emprender sumando su tesón al mío, y su manera de ser. Creo que somos un equipo perfecto en cuanto a cómo llevar a cabo un proyecto tan complejo. Para mí, la unión de ambos ha sido clave para que estemos donde estamos hoy.


-Si todo va bien, Arion 1 subirá a una altura de 150 kilómetros antes de recorrer 45 en horizontal y retornar a la superficie¿ ¿cuántas veces ha soñado con ese día?


-(respira hondo) Buff... Mira, me lo preguntas y me entran hasta escalofríos. No sabría decirte cuántas... Muchísimas. Desde pequeño. El día que eso ocurra, tanto si es un éxito total o parcial -en lugar de llamarlo fracaso, porque de todos los errores se aprende-, va a ser el día más importante de mi vida. Y si sale bien...


-Ojalá así sea. Muchas gracias. Y muchísima suerte.


-Igualmente. Muchas gracias a vosotros.


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