5. ¿QUÉ ES EL PAISAJE?

José Manuel Vidal



 

El paisaje podríamos decir que es ese suelo libre, no edificado, como: la montaña, el campo, el parque, la playa, el jardín, la plaza, la calle.

Al buscar la definición en el diccionario encontramos diversas aproximaciones, por ejemplo: “extensión de terreno visto desde un lugar determinado” o “un lugar, real o imaginado, abarcable con la mirada”.

En una primera aproximación al paisaje distinguimos siempre un espectador y un objeto. Un espectador que aún siendo el mismo cambia en su estado psíquico de acercamiento al mismo paisaje y un objeto que también cambia según el momento en que lo observemos, debido a los innumerables factores que intervienen en su composición.

Entre los diversos factores hallados que intervienen en la apreciación del paisaje se encuentran los factores físicos, que podemos denominar externos como la climatología, la flora, etc.…, o internos como la topografía, la geología, etc… y los perceptivos como los sentidos y los sentimientos.                                               

Los factores físicos recogen aquellas variables objetivas y forman parte de las ciencias sectoriales. En cambio los factores perceptivos son subjetivos y dependen del observador, su valoración se modifica en el espacio y en el tiempo.

En la actualidad el paisaje que más está sufriendo las consecuencias del llamado progreso, es ese territorio frontera entre lo natural y lo urbanizado, ese territorio entre las infraestructuras y la montaña, entre las industrias y el campo, en definitiva todos esos territorios y paisajes que la civilización está invadiendo de una forma un tanto precipitada y desordenada, que poco a poco va engullendo en ese agujero negro que es la ocupación del territorio en aras del llamado desarrollo.

En su origen paisajista era el artista que dibujaba y pintaba paisajes. En la actualidad entendemos que el paisajismo es la especialidad que tiene como fin el estudio de un lugar (paisaje) para intervenir sobre él, transformándolo para que cumpla una nueva función, teniendo en cuenta su historia, sus relaciones con su entorno, su flora, su fauna; en definitiva conociendo su historia y elementos que lo componen, para hacer de él ese lugar que encuentre el equilibrio entre su pasado, sus componentes y el nuevo uso que se le quiere dar.

Así aparece el concepto de proyecto como instrumento para transformar el paisaje. Su diseño es la más amplia de las artes, por diversos motivos, entre los que destacamos, el delicado equilibrio del orden de la naturaleza, la necesidad de biosistemas que garanticen la supervivencia y la posibilidad de proyectar sobre la naturaleza las ideas abstractas.

“El constante recurrir, en el ámbito de la proyectación arquitectónica y urbanística, a palabras como: formas de lo natural y lo artificial; lugar, espacio y sitio; tierras y aguas; límites y bordes; horizontes y costas; vegetación, arboricultura o arte topiaria; ecosistema y unidad de paisaje.... que no son ajenas a un vocabulario ya consolidado pero cuyo significado parece a veces enigmático por las pocas claves que encontramos de su control en la arquitectura y el urbanismo, denota que enmarcada en otra combinatoria, está emergiendo otra sensibilidad por los valores medioambientales que se concreta en lecturas diversas y, en otras propuestas para el diseño del espacio exterior a la arquitectura.

“El paisaje como arquitectura de lo no edificado del medio ambiente, surge como una nueva opción de proyecto, manejando temas que se consideraron obvios, seguros e inmutables en el pasado y que conciernen a tierras y aguas, a suelo y vegetación, al clima y al lugar geográfico. Interesa abordar el tema en todas sus capas, desde las más conceptuales a las más concretas, para acercarnos a lo que ya se está configurando como un nuevo campo de trabajo: el paisajismo. Si no, ¿cómo conformar este paisaje, interior y exterior a la ciudad, que se filtra por sus bordes y emerge en sus parques y plazas?...” Rosa Barba Geometría nº 20 julio 1995

Estas dos frases anteriores, enunciadas hace aproximadamente 11 años, indicaban la necesidad que existía de una figura especializada en paisajismo, complementando a otras disciplinas como la arquitectura, la agronomía, la biología, la geología, y demás.

La tarea más básica e importante sería la de entender el paisaje. Para ello disponemos de tres niveles de percepción, que son sucesivos, desde el más subjetivo al más racional.

El principio de análisis así expuesto une lo sensible a lo racional, lo individual a lo colectivo y lo imaginario a lo real. Nos acercamos a la comprensión del paisaje por la puerta del acercamiento individual y sensible.

El primer nivel sería la poética del paisaje, tratándose de un análisis emocional, afectivo, sentimental, imaginativo.

El segundo nivel la estética del paisaje, sería una lectura de los códigos visuales, auditivos, olfativos, etc.… que rigen nuestro universo de formas. Es preciso comprender formas en amplio sentido, incluyendo colores, texturas, luces, olores, sonidos, etc.… La relación establecida entre la forma y la emoción, es decir, entre la estética y la poética del paisaje es muy fuerte. De los códigos visuales paisajísticos, algunos revelan lo que podemos denominar la geometría del paisaje que se expresa en líneas, puntos, volúmenes, planos, ejes, ritmos, etc…

El tercer nivel es la comprensión del “sistema paisaje”. Este tercer nivel es cognitivo. El da el significado profundo de lo que descubren los sentidos a través de las formas. En este tercer nivel, que desvela la cara oculta de lo visible, aparece por fin la relación completa entre: La emoción / la poética del paisaje | La forma visible / la estética del paisaje | Y el conocimiento / la comprensión del sistema paisaje.

Los principales elementos que configuran el espacio público podríamos decir que son: el elemento vegetal, el agua, los pavimentos, la topografía, el mobiliario y la iluminación.

De todos ellos creemos que el elemento vegetal es el básico. “Las plantas son al diseñador de jardines lo que las palabras al conversador, todo el mundo puede usar las palabras, todo el mundo puede usar las plantas; pero sólo el exigente las hará refulgir apropiadamente”.  James C. Rose 1938. El arquitecto que diseña espacios verdes debiera conocer el elemento vegetal al igual que conoce los materiales de construcción.

De los tres niveles de vegetación que configuran un jardín con referencia al observador encontramos un nivel superior que lo integraría el arbolado, un nivel intermedio compuesto por los arbustos y un nivel inferior integrado por plantas de flor y tapizantes. Entendemos que es prioritario el superior es decir el arbolado, pues interviene y configura los tres niveles, y por tanto el espacio a ordenar. 

El paisaje es aquello que observamos y sobre lo que estamos continuamente interviniendo, es aquello que debemos preservar y en lo posible mejorar, es aquello que en el momento presente se halla en constante transformación y peligro. Por todo ello la formación en una serie de disciplinas que nos acerquen al paisajismo es muy necesaria, desde la sensibilidad y respeto hacia el equilibrio entre todos los componentes del mismo como la geología, la flora, la fauna, etc… y la adecuación a los requisitos demandados por la sociedad.

 



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