3. LAS INTERVENCIONES SOBRE LA CIUDAD Y EL TERRITORIO.

Antonio Ferrer



 

“El territorio son las calles de los pueblos y de las ciudades, las casas, los caminos, las montañas, las autopistas, los bosques, los ríos, las playas y los valles. Es el espacio donde nos movemos y actuamos. Es la “casa de todos” por donde transcurre nuestra vida”.  (1)

 
 

         Las intervenciones en la ciudad han tenido históricamente como objeto principal el crecimiento, la extensión, a partir de la ciudad histórica.

 

         Hoy en día se advierte un cambio de tendencia que ha comportado por un lado, una renovada visión de la ciudad existente y por otro una innovadora visión acerca de los nuevos fenómenos de la ciudad dispersa o ciudad difusa, extendida sobre el territorio, y en especial sobre el litoral.

 

         Si durante un largo período, el debate urbanístico ha estado centrado en el crecimiento (Ensanches, Extensiones) y en la  renovación de la ciudad histórica  (Reforma Interior), hoy, los actuales procesos de transformación se plantean entre: la difusión en el territorio de los fenómenos de urbanización y las transformaciones de la ciudad existente.

 

Entre las transformaciones actuales destacan los cambios de uso de importantes piezas de la ciudad, consecuencia del nuevo papel de las infraestructuras de comunicaciones, como se evidencia la operación del Parque Central y del Puerto en Valencia.

 

         También se aprecia que estas actuaciones surgen en cualquier parte de la ciudad o de su área de influencia, ya  sea  en el “centro” o en la “periferia”.

 

         La progresiva consideración de la ciudad construida como patrimonio colectivo es un nuevo valor de la sensibilización social, que se contrapone a la continua urbanización del territorio (los PAI), en un discurso progresivamente atento a la preservación de los valores medioambientales.

 

         Las transformaciones urbanas son siempre objeto de una intervención, de un proyecto,  ya sea la apertura de una calle o de una plaza, o de un nuevo espacio público o de la ordenación de un nuevo barrio, etc.

 

         Estas intervenciones en la ciudad, se hacen para resolver  problemas, sean físicos, sociales ó institucionales. De aquí  la importancia para nosotros, de saber definir con claridad cada problema a resolver, de entender los problemas de la ciudad actual en clave “urbanística”.  Todo buen proyecto, tiene detrás una buena formulación de los problemas urbanos que pretende resolver.

                                                                

         Nuestra responsabilidad  de arquitectos es clara, se trata de elaborar las estrategias de intervención sobre la ciudad, intervenir en la ciudad,  proyectar la ciudad.

 

                   Las intervenciones  urbanas y territoriales que serán objeto de estudio, son las han tenido una mayor significación urbana y que tienen un papel estratégico, bien por su posición de centralidad, bien por la singularidad de sus contenidos, o bien por su escala. Nos servirán tanto para compulsar las dinámicas actuales de nuestras ciudades como para comprobar el papel de los instrumentos (planes o proyectos), que las hacen posible.

 

         Las referencias a los conceptos de “estructura urbana” y al “planeamiento urbanístico”, son obligadas, atendiendo a que es necesario enmarcar las intervenciones concretas, en un contexto más global de comprensión de los fenómenos urbanos y de su evolución en el tiempo.

 

         ¿De qué territorio hablamos?

         Dice Carme Miquel, que el territorio son las calles, son las casas, los caminos, las montañas, las autopistas, los bosques, los ríos, las playas y los valles. Es el espacio donde nos movemos y actuamos. Es “la casa de todos” por donde transcurre nuestra vida.   Pero en los tiempos actuales y en nuestro entorno, el territorio no es la casa de todos. Algunos lo han comprado a pedazos, Y lo están deshaciendo.

 

Gran parte de la tierra que filtraba el agua de la lluvia, ha sido impermeabilizada cubriéndola de hormigón. El litoral lo han ido ocupando después de destruir las dunas y rellanado los marjales. La vegetación de montaña ha desaparecido bajo un alud de casas unifamiliares. La huerta desaparece bajo bloques de viviendas vacías, de complejos de ocio, de ampliaciones dudosas de los puertos y de innecesarios centros comerciales.

 

No ha habido ni un mínimo de sentido común en ordenar razonablemente la “casa de todos”.  Pero, por todo ello y con mayor motivo, nuestro reto como personas, como arquitectos y como estudiantes, es intervenir sobre el territorio y mejorar la “casa de todos”.

 

         La intervención sobre el territorio debe tener por objetivo lograr que frente a la dispersión de miles de viviendas sobre el territorio, propugnar crecimientos en contigüidad, que preserven el paisaje natural, es decir, que frente a dispersión, compacidad.

 

Frente a extremos de especialización funcional, como los que propugnaba la carta de Atenas,  reivindicamos la mezcla de usos, la riqueza de la vida urbana y del espacio público, como derecho y como “ágora”. Es decir, que frente a la especialización del territorio, la complejidad.

 

Y frente a los riesgos de segregación social, frente a la separación de los ciudadanos sobre el territorio según su capacidad de compra de la vivienda, pretendemos lograr que las ciudades sean espacios de convivencia. Es decir, frente a segregación, cohesión.

 

Compacidad, complejidad y cohesión, son las tres palabras de orden, los tres paradigmas, del modelo territorial sostenible. (2)

 

La intervención sobre el territorio no debe ser una simple suma de políticas territoriales o de proyectos puntuales. Se requiere una estrategia de actuaciones coherentes con opciones globales de los aspectos estructurales propios del territorio.

 

         Esta intervención estratégica tiene que definir, cual es el espacio que debe permanecer siempre libre de edificaciones. Como es la red viaria básica. Como son las infraestructuras del transporte y del medio ambiente. Y como deben ser las áreas singulares o los espacios de articulación.

 

         La intervención sobre el territorio debe poder distinguir, entre  estrategias globales y desarrollos concretos, en un  sistema de compatibilidades a doble escala:  local y metropolitana o regional. Unas intervenciones a escala local, de barrio ó de municipio, donde las cuestiones estructurales de ámbito territorial sean consensuadas entre los vecinos.

 

         Se trata pues, de un “proyecto de consenso ciudadano, de un pacto entre los agentes sociales y económicos para consolidar la ciudad existente y articular los ejes territoriales de asentamientos urbanos y los ejes de espacios verdes abiertos, en el marco de un territorio más justo, más eficiente y más bello, en la perspectiva de las regiones europeas del siglo XXI”. (3)

 

(1) Carme Miquel.  Levante 30-5-06

(2) Oriol Nel·lo.  “La nova política territorial”   Edita: Generalitat de Catalunya.

(3) Antonio Font Catedrático de Urbanística UPC). “La construcció del territori metropolità”.  Edita: Àrea Metropolitana de Barcelona.    

 



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