EL TÚNEL. Ernesto Sábato. Editorial Cátedra 165 pags.
Que el pintor Juan Pablo Castel mate a María Iribarne y Sábato nos lo cuente en la primera línea no es la idea fundamental de la novela. Tras la declaración de Juan Pablo (el libro está escrito como una confesión y un razonamiento sobre el asesinato de María) se ocultan las bases del existencialismo.
Las angustias metafísicas del pintor no se presentan como ideas, él mismo es la angustia como tal, la encarna y hace al lector cómplice de sus actos. No hay esperanza, es imposible alcanzar el amor absoluto a nivel humano, como pretende Castel con María. Se pasa la novela persiguiendo lo inalcanzable.
Ve su vida como un túnel. Un profundo y largo túnel con ventanas. Por ellas ve pasar a María y a la gente con la que vive, con la que sueña. Se siente solo en la inmensidad de su callejón. Solo y contemplado por las mismas personas que él contempla. El caminar no tiene vuelta atrás. Pasada una abertura no sabe cuándo -quizá en ningún momento- volverá a tropezar con ese otro túnel que anhela.
Nos muestra el resquebrajamiento del alma, la realidad de la mezquindad, la incomprensión, el amor y hasta el sentirse solo entre las multitudes.
Leer El túnel es introducirse en la exploración del alma humana, ver sus angustias y defectos y acabar comprendiendo por qué Juan Pablo Castel mató a María Iribarne.
Sumario
Carta al Juez