CAOS TELEMÁTICO


AVISO: La realización de este artículo es fruto de un rebote, o una rabieta, como se prefiera, debido al continuo stress al que me he visto sometida a causa de todas las incidencias que se relatan a continuación.

Llevo ya ni se sabe las semanas (prefiero no hacer un recuento fiel), desde que salieron las listas para apuntarse a las prácticas de Telemática I, intentando sacar provecho del laboratorio destinado a tal uso, es decir, cogiendo hora de vez en cuando (o más, para qué negarlo), e intentando hacer funcionar los programillas que se nos pide implementar en el enunciado de las prácticas ya comentadas.

¡Ja! El desastre que una cosa tan normal y corriente en esta Escuela ha originado, es para partirse de risa cuando lo piensas en frío, a diez kilómetros de distancia de aquí, y con una cerveza bien fresquita en la mano. Pero a dos metros del lugar de los hechos, me quema la sangre.

Intentar trabajar con cualquier ordenador del laboratorio de Telemática es algo poco recomendable. Primero llegas, abres el programa, compilas, ejecutas, y nada; bueno, lógico, habrá algo que esté mal; los revisas, añades algo, vuelves a revisar, pruebas, y aquello sigue sin funcionar. Vuelves a repasar, cambias lo que habías añadido, preguntas a los que están trabajando en el puesto de al lado, y da igual. Recontrarrevisas, empiezas a comprobar que serías capaz de recitar todo el listado (de dos páginas y media) de memoria, compilas una vez más (ningún fallo), vuelves a ejecutar, y ni por esas.

Y como ya se te han pasado tus dos horas de turno, y encima tienes que bajar a una clase que, da la casualidad, esta vez no te puedes pelar ni de coña, pues ahí se queda eso.

A los dos días coges hora otra vez, pero esta vez con otros ordenadores distintos, y mira, parece que ahora sí funciona (y eso que no habíamos tocado nada), qué bien; probamos otro programa distinto, y, claro, dos era mucho: los ordenadores se quedan colgados (y me parece ver una pequeña sonrisita en el parpadeo del cursor). Volvemos a ejecutar todos los pasos detallados en el párrafo anterior, y una vez más no sacamos nada en claro.

Y así día tras día, comprobando que en un puesto sale una cosa, en otro, otra distinta, y en el tercero, una rayada que no tiene nada que ver con las anteriores; día tras día comentando con compañeros de clase cómo se hace la historia (qué raro, lo hemos hecho así), e incluso poniendo la oreja en esas charlas de entre clase y clase en las que todo el mundo habla de lo mismo. Y día tras día dándole la vara a los profesores encargados de las prácticas, apareciendo en las tutorías, persiguiéndoles por los pasillos, o simplemente pidiéndoles socorro en el transcurso del turno de laboratorio, intentando que nos expliquen por qué no hay forma de hacer funcionar algo que a todas luces está bien.

Conclusión: vaya porquería de material de laboratorio. Los ordenadores son del año en que se puso la primera piedra en el Politécnico, o incluso anteriores, y claro, deben estar ya un poco desgastadillos...y peor cuidados, que el colmo del desmadre llegó hace un par de días, cuando hicimos la última prueba, y lo primero que salió al encender el aparato fue un "Cuidado, ordenador infectado con el virus 1423" (Ya lo sabéis, ojo a los ejecutables y a los .COM, entre otras cosas).

Me pregunto de quién es la culpa de que pase todo esto. No es tan fácil como cabrearse con los responsables de la asignatura, porque el dinero que hace falta no lo van a poner ellos, faltaría más. ¿A dónde va el presupuesto de la Escuela, en qué se gastan los duritos que están destinados a procurarnos un material en condiciones? Quien más quien menos se ha encontrado alguna vez en una situación similar, es decir, ésta no es la única asignatura en la que deben pasar cosas así. Y ya que tenemos la ¿suerte? de que en nuestro plan de estudios las prácticas sean parte fundamental del mismo, pues alguien debería procurar que sean realizables de la forma más consecuente posible. Pero lo que no sé es quién es ese alguien; no sé a quien tengo que ir con la queja de que los ordenadores con los que trabajo se rien de mí, se niegan a entender los programas que introduzco, y mucho más a transmitirse entre ellos (para quien no lo sepa, es el objetivo de las prácticas de Telemática), disponen de disqueteras estropeadas, de botones de encendido alienados, e incluso de simpáticos virus paseandose como si estuvieran en su casa.

Qué se le va a hacer. El día que toque entregar las prácticas, las tendremos, claro, perfectas y -esperemos- correctas, pero no será por las instalaciones que hemos encontrado aquí, menos mal que tengo unos amigos con dos ordenadores conectados entre sí, que nos han servido para hacer las pruebas de última hora y dar los últimos retoques, que si no...

Débora


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