Siempre suele ser curiosa la forma en la que solemos conocer a la gente: suele haber una anécdota, una contradicción; siempre algo, aunque a veces no tenga la mínima importancia. Gracias a la red y al correo electrónico al que tenemos acceso los alumnos, habréis podido comprobar que es fácil conocer a otras personas, otros ambientes, otras preocupaciones... en definitiva, otros "mundos", muchos de los cuales son diferentes al nuestro. Y todo al alcance de la mano (nunca mejor dicho). Y entonces compruebas que de verdad la amistad no entiende de fronteras ni de distancias. Y nosotros estudiamos para acortar las distancias, para hacer más fácil la comunicación, para intentar tener el mundo en casa. Pero hay que pararse a reflexionar, y yo ahora lo hago. żY por qué ahora? Porque creo que me ha ocurrido algo maravilloso. Yo no soy de esta ciudad (como muchos de vosotros), por lo tanto suelo ir a casa una vez al mes. Sigo teniendo mis amigos de siempre, los de toda la vida. Con otros te das cuenta de que han cambiado (o en algunos casos somos nosotros los que cambiamos) y quizás no vuelva a ser lo mismo. Pero cuando hay interés en no perder el contacto, en escribir una carta, en pensar unos minutos en la persona que tienes lejos y que aprecias, realmente no estás lejos. Hay veces incluso que puedes estar más cerca que cuando la ves enfrente.
Navegando un día por Internet, conseguí encontrar una página dedicada a mi trovador favorito (en latinoamérica es común utilizar la palabra trovador en vez de cantautor), Silvio Rodríguez, y pude ver resaltado uno de tantos nombres que nos suelen recomendar para hacer un enlace, hacer sugerencias, pedir algo,etc. Y yo mandé un mensaje, una petición; estaba interesada en conseguir algo y aquel chico me podía ayudar. Y entonces, cuando recibí la contestación, me di cuenta de que era diferente a las demás: te contestan a tu pregunta y luego se despiden. Este mensaje era diferente, porque me dio la impresión de que aquel chico mostraba interés por conocer a la persona que le había escrito (en este caso a mí), conocer a alguien que pensaba como él (al menos en lo referente a Silvio Rodríguez). Le contesté y le hablé un poco sobre mí, como él me pidió. Obtuve respuesta y comprobé que coincidíamos en muchas cosas. Como el motivo de mi mensaje original era obtener unas grabaciones, pues le pedí su dirección postal y su teléfono. Él me la mandó y me pidió también mis señas. Para mi sorpresa, un lunes que miré el correo, encontré tres mensajes enviados durante el fin de semana: dos de ellos con escasos minutos de diferencia, preguntándome que dónde estaba, que me extrañaba... Esa misma mañana le respondí y le expliqué que los fines de semana no tenía acceso al correo. En este mensaje mandé mis señas...y me fui a casa por la tarde.
Estaba cenando tranquilamente con mis compañeras de piso cuando sonó el teléfono. No era para ninguna de las tres porque nuestros papás nos llamaron el domingo. Así que Sonia, que era la más cercana al teléfono lo cogió. A los pocos segundos estaba super alterada, gritándome, que me pusiera que era el chico de México con el que me escribía. Yo por supuesto no me lo creí y lo tomé como una broma. Pero cuando cogí el teléfono y escuché por primera vez su voz... Ahí de golpe, en unas centésimas de segundo, me dí cuenta de lo que había conseguido. Tenía un amigo, y muy especial. Y me sentí la persona más feliz del mundo, porque sabía que le importaba a alguien, que alguien a 10000 Kms de distancia pensaba en mí, que para él era una satisfacción recibir mis mensajes, que todos los días me extrañaba (y el día que no tenía noticias mías más todavía)... Tenía a alguien que quería escuchar mi voz por teléfono. Tenía un amigo. TENGO UN AMIGO. Y aunque está al otro lado del charco, sé que está aquí, siempre a mi lado. Y pase lo que pase siempre lo recordaré de una manera muy especial. Quizás vosotros también hayáis podido hacer nuevos amigos gracias a la red. Si ha sido así, enhorabuena, porque siempre es agradable saber que tenemos a alguien que, aunque nunca nos ha visto, se molesta en escucharnos.
Pero no olvidaros nunca de los que tenéis al lado. Al fin y al cabo, son estos amigos los que nos "soportan" todos los días. Yo soy nueva en esta plaza, y espero hacer nuevos amigos aquí. Y esto, que es lo primero que escribo, se lo voy a dedicar a alguien muy especial...
Para tí, Félix, por mostrarme que lo que realmente acorta las distancias, es el corazón...
Sumario
De cuánta sabiduría
encierra el Refranero
Caos Telemático