Toni Mataor


Hoy presentamos: Toni se pone hasta el culo el día del Patrón sin gastarse un puto duro.

En tiempos de crisis, todos lo sabemos, se agudiza la astucia y se despiertan los sentidos. Pero Toni Mataor no necesita de crisis, ni de malos tiempos para hacer alarde de su singular picaresca. Su especial sentido del pillaje le han llevado en los últimos dos años a ponerse hasta el culo en la fiesta del patrón sin gastarse un puto duro. Que cómo lo ha conseguido, tranquilos, no desesperéis que os lo voy a contar, pero claro, habéis de saber que una vez contado el secreto pierde su valor y el ponerlo en cráctica tras haber sido revelado es tiempo perdido.

A Toni Mataor se le conoce por este nombre por haber sido el primero en tirarse a todas las tías del Cobra-Mision a este lado del Turia river. Por todos es conocida su gran afición a la buena vida, tías imponentes, fiestas de alto standing, licores de importación, noctambulismo... pero sobre todo hay algo por lo que lo dejaría todo. No, no se trata de una chica no, Toni hace mucho tiempo que no se enamora. Su corazón ha sido endurecido por los años y las frías mujeres que por sus brazos han pasado. A lo que me refiero es a la fiesta del patrón. Singular día este en que los telecos se hacen notar, una vez más, demostrando al campus universitario que cuando en teleco se organiza una fiesta se hace mejor que en ninguna otra parte. Pero bueno, esto ha dejado de ser noticia.

Aquel día, mayo del 93 si mal no recuerdo, Toni Mataor y sus amigos llegaron pronto, como en ellos era costumbre, al recinto de la fiesta, la zona verde que hay tras el edificio de la EUITI. A pesar de ello, la discomovil ya sonaba, y el sangrimovil (vehiculo oficial de reparto de sangría) recorría de punta a punta el campus invitando a toqisqui. Se presumía un gran día y lo fue. Disponíanse a preparar la tradicional paella valenciana del día del patrón (qué sería de un día del patrón sin su paella) cuando Toni se acerco a la barra para pedir una cerveza:

-Hola guapa.- Saludó a la camarera sin quitarse las gafas de sol, con la voz de duro que solo Toni Mataor era capaz de poner en momentos como ese.

-Hola Toni, qué quieres?- Por supuesto, le conocía. Incluso se le insinuó una vez, y de no haber sido porque por aquel entonces Toni estaba medio colgao por otra tía, probablemente otro gallo les cantaría a los dos. Hoy en día ella está más quemada que la moto de un hyppie, su novio (que no sé yo qué tiene en contra mía, ¡si incluso le ligué a una tía en cierta fiesta en la que coincidimos!) la dejó y ahora anda tonteando por ahí con otra de su misma calaña (no sé cual de los dos tiene peor gusto), o debería decir otras. Mejor me callo, o mejor no, aunque aquella noche iba yo demasiado borracho como para estar seguro de que el tío de la rubia aquella era él.

-Cerveza.

-Tienes el ticket.

-Ticket, ¿qué ticket?

-Hay que sacarlo allá por adelantado.

-Oh, Ya entiendo. No importa, iré a por ese ticket.

Toni Mataor se dirigió a la caseta donde vendían los tickets.

-Una cerveza.- Dijo con voz seca. El encargado de los tickets cogió un talonario en blanco y con un rotulador escribió a mano: "100". Arrancó el ticket, se lo dió a Toni y dijo:

-Son cien pesetas.-

Toni Mataor tomó el ticket, pagó y se marchó soltando una carcajada que hizo palidecer a todos cuantos se hallaban a su alrededor. Pero Toni no fue a la barra a por aquella cerveza. Volvió al lugar en el que había dejado, minutos antes, a sus amigos y dirigiendose a ellos les preguntó:

-Alguno de vosotros se a traído hoy los bolis y eso?

-Yo los tengo en el coche, contesto uno.

-Pues vamos, que hoy va a ser un gran día.

-Cabrón, ya te has hecho a alguna tía y le vas a dar el teléfono. No se te puede dejar solo, si no te conociera.

-Que no, joder, que no es eso, es mucho mejor.

Llegaron al coche y su amigo sacó un estuche en el que guardaba todo tipo de bolis y rotuladores.

-Ahora veras.- dijo Toni.

Acto seguido Toni sacó el ticket que acababa de comprar y con el rotulador adecuado sobreescribió un nueve donde antes indicaba un uno.

-Te da cuen- (N.A.: ya sé que a Chiquito no se le conocía por aquel entonces pero es que esta es una historia retrospectiva y estas paridas atemporales pueden ser incluídas).

-No me creo que los delegados puedan ser tan ingenuos.

-Pues lo son.

Y dicho esto se dirigió a la barra y pidió un cubalitro de JB con cocacola. Aquella misma operación fue repetida una y otra vez por Toni Mataor y sus amigos. Pero la gota que colmó el vaso, el no va más de los no va más fue cuando Toni Mataor con ese descojono habitual y esa mala hostia que tanto excita a las tías y que cuando practica no respeta ni a su novia fue a por otro ticket, como siempre de cerveza, y como siempre también en él se había escrito a mano: "100". Pero en esta ocasión Toni Mataor no sobreescribió un nueve donde antes estaba el uno, no, en esta ocasión y como consecuencia de la ligera? intoxicación etílica (lease borrachera para los cortos = delegados) de la que el Mataor estaba siendo victima, Toni empuño el rotulador, con suavidad lo colocó sobre el ticket, y con la parsimonia propia únicamente de los grandes tipos como él escribió junto al cien que ya rezaba en él: "100+800=900" y con semejante ecuación matemática movió sus pies hacia la barra donde, de nuevo, le sirvieron un JB con cocacola. Toni Mataor casi se muere de la risa, no podía creer que se les pudiese tomar el pelo con tanta facilidad. Toni Mataor y sus amigos no olvidaran en la vida la mierda que pillaron por cuarenta duros cada uno aquella inolvidable fiesta del patrón y nunca les estarán lo suficientemente agradecidos a los delegados, que a estas alturas todavía estarán preguntandose por qué se perdió tanto dinero aquel año. Desgraciadamente al año siguiente no se repitió ese revolucionario sistema de tickets, porque estos ya venían escritos de imprenta, pero Toni Mataor se las arregló para pillar otra de sus mierdas espectaculares sin gastarse un puto duro. Puede que un día de estos os lo cuente.

@Kaiser1995


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