INSTINTOS


Año 2054. Informe arqueológico de los nuevos yacimientos hallados cerca de las antiguas líneas del tranvía.
Revista TAM-TAM, Número 11, Valencia año 1995. El texto del artículo encontrado en las antiguas ruinas de lo que fue la antigua Escuela de Telecomunicaciones, es el siguiente:


Aprovechando la oportunidad que me ofrece la revista TAM-TAM quisiera contar la historia, de la forma más breve posible para no aburrir, de un amigo que tuve hace un tiempo.

Mi amigo, que nació hace unos cuantos años, estaba obsesionado desde muy joven con el sexo. Y no me refiero a las mujeres sino al sexo en sí, que tiene un matiz diferente.

Cuando tenía poco más de 4 años, su familia lo llevó por primera vez a la guardería. Pues bien, una de las niñas que allí había le dijo un día a la profesora:

-Seño, el domingo la invito a mi boda.

-&191;Ah, sí?- dijo la profesora, entre sorprendida y divertida- &191;Y eso por qué?

Y en esto, mi amigo, con sus 4 años recién cumplidos, dijo:

-Pues porque quieren que se la chinguen, seño.

Según me relató, a la profesora la tuvieron que despertar del desmayo con unas sales que tenía el cura (de la parroquia de al lado de la guardería) de sus tiempos, tan caducadas que algunos estuvieron a punto de caer fulminados. Como podéis comprobar ya a esa tierna edad, mi amigo apuntaba buenas maneras.

La edad de la pubertad pasó sin pena ni gloria hasta su entrada en la universidad. Todo el periodo anterior se podría resumir con la frase: "Más ... que un mono".

Cuando entró en la universidad se presentó ante él la oportunidad de despertar los instintos dormidos durante tanto tiempo. Se hizo amigo de un muchacho, no muy espabilado, al que camelaba con sus historias fantasiosas de sexo y lujuria.

-... Pues a ésa, no veas la otra noche lo que hicimos... Y a aquélla, &161;&161;puffff!! para que te voy a contar... el día del patrón, 'toa' ciega... pan comido...

-&161;Jo tío, qué fuerte!- decía el otro animal, totalmente alucinado.

-&191;Ves a ésa?. Pues voy y le digo que esta noche quedamos y verás como me dice que sí. &161;Qué movida!. &161;Ah! Y no la conozco de nada, para que veas la capacidad que tengo con las mujeres- decía, todo ufano.-Es que en el fondo, cuando se les pone un tío delante, se escurren 'toas'la pata abajo...

-&161;Si,sí,sí,sí! Venga, tío, que es tuya.

Mi amigo se acercó a la chica y le dijo:

-Perdona, Andrea, es que el otro día no pude venir a clase... Ya sabes, la palmó mi tía-agüela Antonia, la del pueblo y bueno... que si me podrías dejar los apuntes de Dinámica- le suplicó con una voz de cordero que daría pena hasta al mismísimo Jack el Destripador.

-&161;Joder! De verdad, F..., que eres la releche. &191;Cuántas veces 'te se' ha muerto esa tía-lo-que-sea tuya?- le dijo la chica, con un cabreo de tres demonios- Si no fuera porque 'semos' primos terceros lejanos y vives al lado de casa, te iban a dar 'pol' culo ahora mismo.

- Perdóname, Andrea. De verdad, que no lo volveré a hacer. Pero dime que sí...

-Sí, vale pesado, te los dejaré.

-&191;Qué has dicho? Es que soy un poco duro de oído...

-&161;&161;&161;&161;&161;&161;Que sííííííííí!!!!!!

Cuando volvió al lado del otro inútil, éste estaba en el Paraíso; mi amigo había pasado a la categoría de mito erótico-sexual-festero.

-&161;Qué caña!-le dijo-.Pero, &191;no estaba un poco enfadada? Además, para mi gusto, era un bastante fea. &191;Qué coño tenía en la punta de la nariz? &191;Una verruga o un boniato?

-&161;Calla tú!. Que por eso no te comes un rosco. Las tías se cabrean porque es su naturaleza, si no le chillan a un tío, no se sienten satisfechas. Y cuanto más bueno está, más le chillan...

Como podréis imaginar, mi amigo acabó la carrera después de once años sin echar un mísero casquete ni con su monstruosa prima y teniendo engañado a su iluso amigo que todavía sigue 'estudiando' en el mismo lugar.

Los que hasta ahora hayan aguantado esta terrible historia, se preguntarán qué ocurrió con mi amigo después de la etapa universitaria. Bueno, pues, como cabía esperar, terminó sus días de exhibicionista en un parque de la tercera edad.

Allí acudía de buena mañana, para intentar sorprender a alguna abuela despistada. La verdad es que no tuvo mucha suerte pues al cabo del tiempo, no había abuela que no le conociese ya, con lo cual todo elemento sorpresa quedaba descartado. Alguna de ellas le hizo unas bufandas, una para el cuello y otra, bastante más pequeña (muy pequeña), para 'lo otro', para que en invierno no cogiera un catarro. No se ganaba bien la vida de esto pero claro, él seguía sus instintos, no lo podía evitar.

Acabó con sus huesos en un hospital psiquiátrico penitenciario más que por exhibicionista por estropear una redada policial contra el narcotráfico.

Esto ocurrió un día en que vio a una nueva abuela por el parque. Se le abrió el Cielo y dijo 'ésta es la mía'. Y, ni corto ni perezoso, le hizo el numerito saliendo por su espalda de detrás de un matorral. La nueva 'abuela' resultó ser un guardia civil con un pedazo bigote y un pistolón que casi le hace cambiar de profesión (de exhibicionista a barítono) pues, del susto y la impresión, se le disparó la pistola que escondía bajo el cesto de punto.

Al final, el susto inicial quedó en nada y con unos puntos y unos globos se arregló el asunto. La única dificultad que tiene es que cuando echa algún polvete en el psiquiátrico (porque ahora sí que los echa, con una esquizofrénica maniática bastante peligrosa, por cierto, y con otro enfermo), para que 'el asunto' funcione tiene que apretarse las pelotas como si estuviera hinchando la colchoneta de la playa. Aparte de eso, el resto va muy bien...

Los pocos que han aguantado hasta aquí dirán: 'Y todo este rollo &191;para qué?'. Bueno, pues lo que yo quería decir es que, por mucho que lo intentemos evitar, que aunque luchemos con todas nuestras fuerzas, nunca podremos vencer nuestros instintos. Y es por ello, por lo que yo acabé estudiando Teleco aunque, os lo juro, yo no quería. Y eso fue mi perdición pues con las depresiones que cogía con los exámenes (no aprobaba ninguno a pesar de que estudiaba 25 horas diarias), que si tenía que hacer 20 prácticas de todas las asignaturas y, además, siempre las más jodidas caían en el mes de mayo, el stress de que si eres el mejor, el más listo e inteligente porque, claro, tú estudias Teleco (y acabas los exámenes a mitad de julio y casi todos cateados) y tu hermano Magisterio (y a la semana de empezar junio ya ha acabado, con sobresalientes y una novia cojonuda con la que se va a la playa a 'pasar el rato')...

Resumiendo, que he acabado en el mismo psiquiátrico y la misma celda que el cabrón de mi amigo, que cuando no encuentra a la esquizofrénica, se conforma conmigo. Y ya estoy más que harto. Porque claro, él en el fondo no tiene la culpa: sólo sigue sus instintos. La culpa la tienen los Montesinos, Torregrosas, Nuños, Sorianos, Alcaraces, etc, que uno se encuentra en esta vida... Aunque bien pensado, ellos tampoco son responsables de lo que hacen: también siguen sus [bajos] instintos, al fin y al cabo.

Bueno, esto es todo lo que tenía que contaros. He de dejaros. Me toca mi sesión diaria de electroshock. Ha sido un placer... Perdone, señor enfermero, pero es que anoche me picaban terriblemente las pelotas. Y yo lo que creo es que por el hecho de que la terapia no me mejore, no es óbice para que se me apliquen los 'shocks' en mis queridos cataplines, que aunque son pequeños, &161;carajo! son míos, oiga... &161;Eh! Que ya me he despedido. &161;Dejad de cotillear en las conversaciones ajenas, por favor!...

Conclusiones del Informe: Se confirma el hecho de que cualquier historia cuanto más exagerada e increíble es, más real parece. &191;O me equivoco?

(c) Michael J. Fet, 1995.


Sumario
Toni Mataor
El cine que vende