POR PRIMERA VEZ en Venezuela, el joven cantautor canario trae consigo su segundo trabajo Tan cerca de mí. Grabado bajo la tutela de Lokua Kanza, deja atrás su mirada sobre sí mismo, para detenerse en otras historias. Rara avis en el panorama estelar, él sin embargo, no se deja seducir por el brilloRobert Andres Gómez, El Universal
Su alma de estrella no se ha despertado y probablemente no lo haga nunca. Lo de Pedro Guerra es cantar y nada más. Aunque por la calle la gente lo confunda con cualquier hijo de vecina, el chico ya se ha apuntado en su curriculum canciones para Ana Belén, Victor Manuel, Joaquin Sabina, Paloma San Basilio, Kiara y Alejandra Guzman. Con 31 años a cuestas, se pasea con su adolescente estampa por escenarios y ciudades. Sus canciones, a veces lúdicas, a veces instrospectivas, su guitarra, sus ovalados lentes, una ensortijda melena y su peculiar manía de descalzarse mientras canta le han hecho ya su lugar entre los despuntantes cantautores de la Península Ibérica. Oasis de frescura, a fuerza de historias inteligentes, aunque sencillas, sensibles, dulces; este intérprete canario recién llega a Venezuela, en una gira latinoamericana que lo llevará hasta La Patagonia.
Existen diferencias entre Golosinas y Tan cerca de mí. El primero era mucho más lúdico, mientras éste se detiene en otros problemas.Golosinas lo hice en mi tránsito de las Islas Canarias a Madrid. En ese proceso tuve una regresión hacia las cosas que dejé allá. Tan cerca de mí es un producto que refleja mi vida en Madrid, es un poco más denso, más urbano.
No te sientes extraño al realizar un trabajo que pudiera no estar en sicnronía con la velocidad en que vive la juventud en España.
Son generalizaciones no del todo ciertas. En Madrid hay gente para todo, y no todos van tan rápido. Se intenta hacer prototipos de la juventud. Pero hay gente que le gusta leer, o que le gusta escribir, o hacer cualquier otra cosa, o gente que no le gusta nada. Yo no me siento parte de las grandes mayorías, pero tampoco soy un bicho raro.
¿Como te defines entonces?
Me considero una persona normal, aunque para los ojos de los otros pueda resultar raro. Considero que no soy extravagante. No me visto de una manera específica para subir al escenario, sino que voy así, tal cual. Hay gente que actua diferente, pero en mi caso soy la misma persona, tanto arriba como abajo. El escenario es una prolongación de mi vida cotidiana.
¿Te inscribes en la tradición de los nuevos cantautores?
En España la palabra 'cantautor' resulta ahora un tanto confusa. Los conceptos son diferentes y yo, particularmente, siento que todo se confunde un poco. Vengo de la traidición de Joan Manuel Serrat y de Silvio Rodríguez. Pero ahora, en España, somos cantautores las chicas de Ella baila sola y yo, y creo que nuestros públicos son diferentes.
La fiebre de los cantautores parace haber desplazado a los rockeros en España.
Los años 80 fueron una época de mucho rock y mucho pop. Pero es cierto, hoy ya han cedido paso a otro estilo de música. De hecho, los líderes de aquellos grupos como Radiofutura u Hombres G están trabajando cada quien por su lado como solistas, lo que ha permitido que los cantautores se revitalicen ahora.
Los cantautores de hoy parecen hablar más de intimidades que de los hechos que ocurren a su alrededor.
Las gentes cambian al igual que las épocas. Estamos en un momento de mayor intimidad y menor extroversión. Cantándole a las relaciones humanas y no a las controversias políticas. Creo que lo importante es ser coherente y contar lo que sientes.
¿Qué hay de tu trabajo para otros intérpretes como Ana Belén, Víctor Manuel, Sabina..?
Actualmente estoy tan ocupado con mi trabajo que resulta muy difícil continuar en esa linea. Además, en cuanto a mí se refiere, siempre fue un trabajo circunstancial, no ofrecía mis canciones, sino que ellos se acercaban a mí. Por ejemplo, así sucedió lo de Kiara. Carlos Narea, su productor, -que fue el productor de mi primer disco-, me solicitó una cuando vino a Venezuela y allí estuvo cada dos dias. Lo mismo sucedió con el tema que grabó Alejandra Guzmán en su último disco. Así ha sido, atiendo más la cosa cuando me ocupan.
¿Qué tan difícil ha sido para ti asumir el estrellato?
Fue difícil estar en el escenario. Yo soy muy tímido. Empecé a cantar a los 16 años, y en ese entonces cantaba mirando al piso.
Y cantar descalzo...
Canto descalzo a veces, pero el frío de algunos lugares me lo impide últimamente. Pero es cierto, el escenario me da una seguridad que no me da la vida contidiana.
¿Qué balance estableces desde tus años en Taller Canario y lo que hoy día eres?
El trabajo con Taller Canario tenía bastante parecido a lo que hago ahora, sólo que entonces había una inclinación por lo folclórico, las raices musicales de Canarias, la diferencia ahora es que todo es más personal, más íntimo.
¿Por eso decides marcharte de Canarias a Madrid?
Me fui a Madrid porque Canarias era un círculo cerrado. Allí, después de un tiempo, terminas moviendo sobre las mismas cosas. Me dije entonces, 'si voy a intentar una historia nueva, debo hacerlo desde otro lugar', y me fui a Madrid.
En Tan cerca de mí, dedicas una canción a tu vida en Canarias. ¿Sientes nostalgia de lo que dejaste en tu tierra?
Sí soy muy nostálgico, pero es imposible, inevitable no serlo. Echarlo todo de menos. Pero en esa canción, Siete puertas, existe un doble sentido. Se trata de tus amigos, de esos que dejaste, pero que seguramente volverás a ver, pero también se trata de ese ser que yo era, y que también echo de menos.
Como canario no te sientes más cerca de la música latinoamericana.
Me gustan más los compositores latinoamericanos. Los cubanos, argentinos y los brasileños. En Canarias, por ejemplo, el merengue y la salsa han tenido gran éxito, de hecho, los intérpretes de estos ritmos triunfaron primero en Canarias antes que en el resto de España. Sin embargo, existen otro tipo de intérpretes que han intentado entrar y han tenido grandes dificultades, no sé por qué. Fito Páez, por ejemplo, que es un artista que respeto mucho lo ha intentado, pero no ha sucedido nada; o grupos como Los Aterciopelados, Café Tacuba, Maná, ninguno de ellos ha podido entrar. La única cantante que yo conozco, además, por supuesto de Juan Luis Guerra, es Soledad Bravo.
¿Por qué escogiste trabajar con un músico como Lokua Kanza. Te llamó la antención el hecho de que estuviese relacionado con la World Music o fue más bien una elección circunstancial?
En realidad deseaba que lo produjera él. Cierto que no es lo mismo trabajar con un productor blanco que uno negro, o bien con un productor europeo que uno africano. Pero eso en realidad es puramente circunstancial. Yo conocía el trabajo que él había realizado en sus dos primeros discos y pensé que él podía ayudarme en la transición de Golosinas a Tan cerca de mí. Aquél era un disco donde yo me defendía únicamente con la guitarra y ahora se trataba de utilizar mayor instrumentacioón, y pensé que con él podía obtener un buen resultado y así fue. Quedé muy contento.
Aunque la gira te quita mucho tiempo, has tenido espacio para pensar en el próximo disco.
La verdad no mucho. El trabajo de ahora me quita mucho tiempo y he perdido un poco la costumbre de escribir todos los días. Creo que voy a necesitar un momento para acostumbrarme de nuevo. No quiero escribir doce canciones y grabarlas, sino quiero escribir muchas más, para luego elegir. De cualquier manera, no creo que sea posible sino hasta finales del proximo año.
¿Has vuelto al Libertad 8?
La verdad no he tenido tiempo de ir muy seguido. Pero sí, era un tiempo fantástico. Ahora voy a ver a algunos amigos, pero no tanto como quisera.
Última revisión: 30/09/1997