EL DRAMA DE CHIAPAS:

CARTA ABIERTA AL SEÑOR VARGAS LLOSA

-SOBRE SU PIEDRA DE TOQUE, LA OTRA CARA DEL PARAISO (EL PAIS, Domingo 15-3-1998), Y DE INTERÉS PARA TODA LA OPINIÓN PÚBLICA-

Señor Vargas Llosa:

La presente se la dirige a usted un pequeño grupo de personas cuya única relación entre sí es haber participado como observadores internacionales de derechos humanos en campamentos civiles por la paz en diversos puntos de Chiapas. Dada la gravedad de la situación que actualmente se vive en la zona, consideramos de una urgencia inaplazable contrastar la información que ha utilizado para exponer sus opiniones y publicitar el libro en que se apoyan, que no hemos podido leer debido a que, para nuestra sorpesa, no se haya todavía en las librerías. Sí hemos leído decenas de otros libros escritos por prestigiosos historiadores, antropólogos, politólogos y periodistas mexicanos y de otras nacionalidades. Pero sobre todo, nuestras opiniones proceden de la convivencia directa con las comunidades afectadas por el conflicto.

Su escrito parte de un malentendido muy frecuente: el de confundir al portavoz de un movimiento con el movimiento mismo. Cuando usted dice el subcomandante Marcos se alzó en armas con su Ejército Zapatista de Liberación Nacional, ¿debemos pensar que el uso del singular y el posesivo su, indican que usted considera la lucha indígena zapatista, su ideología y organización (cuadros de mando, bases de apoyo políticas, sistema de valores y la cultura y costumbres ancestrales que lo sustentan y justifican) una propiedad exclusiva del subcomandante Marcos? ¿Acaso no percibe el desprecio que eso representa a la capacidad de los pueblos indígenas para decidir con criterio y juicio propios su destino y el camino de su lucha; uno de cuyos motivos es, justamente, que están hartos de ser despreciados y considerados como unos ignorantes sin criterio?

Hemos podido comprobar sobre el terreno que cualquier indígena zapatista se expresa con un desconcertante -para nuestras mentalidades tan occidentales- sentido común, y una asombrosa conciencia de cuál es su historia, los valores de su cultura y las razones de su lucha. Si usan el pasamontañas como símbolo y la frase Todos Somos Marcos como bandera, es porque están unidos y tratan de llevar su mensaje más allá de cualquier personalismo. Dado que la mayoría no habla español y que sus lenguas son de origen maya y de estructura bien distintas a la nuestra (p. ej., en tzeltal, te quiero se dice me dueles en mi pecho; dinero es caca del sol; sabiduría, se dice tener fuerza en el corazón para esperar...) necesitaban alguien que hablase bien español para dar a conocer su historia, y escogieron al que llaman subcomandante Marcos. ¿Piensa usted que escoger para representarles a un poeta que, además, es un buen estratega, les convierte en cobayas e instrumentos de manipulación? Recuerde que las palabras tienen significados y que denominarles SUBcomandante representa que es un subordinado de la dirección zapatista, formada en su gran mayoría por indígenas. No es ningún emperador dirigiendo a una horda de indios analfabetos.

Ante la simpatía que levanta Marcos entre los intelectuales más prestigiosos, los medios de comunicación internacionales y la opinión pública en general, usted afirma que es una estrella mediática internacional -más adelante, también bufón del tercer mundo- gracias al frenesí sensacionalista, ávido de exotismo, de los medios de comunicación y la irresponsable frivolidad de cierto progresismo occidental. ¿Considera el señor Vargas Llosa -quien tiene a su disposición una plataforma mediática para exponer sus opiniones y proyectos difícilmente igualable por ningún intelectual en lengua castellana-, que no le han convertido a usted también en una estrella mediática internacional? ¿Considera usted que el humor y la simpatía están reñidos con el tedioso trabajo de un portavoz, cualquiera que sea el movimiento que represente? ¿Piensa tal vez que el ingenio debe ser excluido del diálogo político y cultural entre las comunidades indígenas y el gobierno mexicano y la comunidad internacional? ¿Piensa el señor Vargas Llosa que el uso de la literatura, el buen humor y el arte de la palabra consecuente con las ideas, no es un camino adecuado para la denunica de las injusticias? ¿Piensa quizás, y discúlpenos la malicia, que usted no hizo uso de la literatura como plataforma de prestigio político con el que encaminar sus objetivos presidencialistas? Nos desconcierta que usted cuestione e ironice, más allá de su oposición ideológica con Marcos, sobre su condición de gran literato (euforia de Régis Debray, según nos aclara usted) ¿Haría extensible su despecho a Octavio Paz -nada sospechosos de euforia zapatista- quien ha calificado de invención literaria memorable a Durito: un escarabajo que se proclama Caballero Andante de la Selva Lacandona y tiene a Marcos de escudero; y que aparece a menudo en las posdatas de los comunicados zapatistas escritos por Marcos, donde ambos dialogan -como el Quijote y Sancho- sobre las materias más diversas y de política además?

Ciertamente, señor Vargas Llosa, las condiciones de vida en las comunidades indígenas no han mejorado desde el levantamiento e, incluso, como usted señala, han empeorado. ¿Piensa realmente que los zapatistas y la Iglesia tienen mayor responsabilidad en este retroceso que el conjunto formado por el Gobierno mexicano, el ejército, los latifundistas que llevan décadas expoliando a los campesinos indígenas de las pocas tierras que les quedan para sobrevivir, los priístas que dominan desde hace décadas todas las instancias de poder en Chiapas, los paramilitares progubernamentales -entrenados por el ejército- que matan a mujeres y niños en lugar de luchar de frente e identificados con uniforme contra quienes levantan las armas... sólo para gritar que la situación era insostenible ya en 1994 -fecha del alzamiento zapatista- y que, aunque dejan claro y demuestran que no desean usarlas, se defenderán con ellas si son atacados?

¿Sabía usted que Chiapas es desde antiguo la zona con mayores problemas de infraestructura sanitaria y educativa de todo México, a pesar de ser una región riquísima en recursos y potencial económico? ¿Y sabía que dentro de Chiapas los indígenas están en el extremo de marginación social y económica, llegando, por ejemplo, a la escalofriante realidad de que, ya antes de 1994, la esperanza de vida de la mujer indígena en Chiapas era de 45 años, o que el mal endémico de la desnutrición afecta al 86% de la población infantil?

Dice usted que la defensa de una identidad indígena hace delirar de entusiasmo a los multiculturalistas de las Universidades americanas y europeas. Sin duda pensará que esta carta es producto de un delirio. Pero, profundicemos un poco más en su valoración sobre el importantísimo papel de la opinión pública internacional para llegar a una solución pacífica del conflicto: usted afirma que los sucesos de Chiapas son deformados y canibalizados por los irredentos buscadores de Robin Hoods tercermundistas, con quienes aplacar su mala conciencia, distraer el aburrimiento político que les producen las pedestres democracias o saciar su sed de romanticismo revolucionario. Es evidente que, en esa declaración tan irrespetuosa, se está refiriendo a personas como las que redactamos esta carta, y es esa firmación la que nos avala como interlocutores públicos frente a usted. Imaginamos que usted suscribe la opinión expresada por Enrique Krauze en el artículo El fundamentalismo indígena (EL PAIS, 7 de Marzo de 1998), sobre los extranjeros que acuden como observadores internacionales de derechos humanos. En este sentido, nos gustaría aclarar que estas personas están gastando sus vacaciones y ahorros, y asumiendo grandes riesgos, para interponerse entre el ejército y las comunidades de indígenas indefensas -son las propias comunidades las que solicitan la presencia de esos observadores para sentirse mínimamente protegidas-, sin otra intervención en el conflicto que impedir un genocidio. Su labor consiste en denunciar sistemática y formalmente ante las instancias jurídicas mexicanas las ilegalidades en que continuamente cae el ejército. Y si tiene usted interés, podemos hacerle llegar infinidad de reportes y denuncias contra el ejército sobre violaciones a mujeres campesinas, saqueos de comunidades enteras, destrucción de algunas de ellas, obstaculización a la llegada de ayuda humanitaria para las zonas más afectadas por el conflicto, entrenamiento de grupos paramilitares priístas que luego asesinan indiscriminadamente a las bases políticas de apoyo zapatistas (es decir, indígenas desarmados, incluso mujeres y niños como en Acteal)... por citar sólo las denuncias más graves.

En su artículo, el señor Krauze dice que México se ha convertido en la capital mundial del lavado de conciencia: sucede que un alemán, un italiano, un francés -¿qué extraño pudor le hace omitir a los españoles?- pueden transferir cómodamente sus culpas históricas a México. Señor Vargas Llosa, señor Krauze ¿consideran que los que redactamos este escrito somos unos románticos posmodernos con mala conciencia, por el mero hecho de tomar partido en la defensa de los derechos humanos -en México ahora, pero atentos a cualquier lugar del mundo donde se vean maltratados-, e implicarnos solidariamente con las reivindicaciones indígenas, estudiando y respetando la inmensa sabiduría de la que su cultura es depositaria, aceptando que nos pueden enseñar mucho desde la humildad de su relación con la vida, sustentada en valores conservados desde los tiempos de los mayas?

¿Cómo calificaría comparativamente esta actitud neustra con, p.ej, la apología permanente que hace usted del neoliberalismo, fe que, como hemos podido contrastar en México, es ampliamente compartida por todos los sectores priístas, que le respetan a usted casi como a un gurú, a pesar de que en ocasiones usted les llame al orden? ¿Considera el señor V.L. que acudir como observador de derechos humanos a una comunidad de campesinos indefensos que viven en la más completa miseria porque ni tierras les han dejado conservar, y están además asediados por el ejército y los paramilitares, es menos responsable que escribir un artículo de opinión como el suyo, que puede condicionar la actitud frente a este tema de muchas personas que podrían plantearse la posibilidad de colaborar como observadores neutrales del conflicto? Usted mismo hace crónica sobre la débil estructura democráticaen la que estaba sumido México antes del alzamiento zapatista. ¿Piensa usted que eso no legitima aún más las reivindicaciones de los indígenas -que saben de democracia más que nadie pues su cultura sólo se entiende desde el respeto a la opinión del otro-, y el método de protesta escogido? Es más, ¿no piensa que justamente el proceso de diálogo dentro de la sociedad civil que ha desencadenado la rebelión zapatista, está precipitando la caída del PRI corrupto y el clamor de la sociedad mexicana por una democracia incorrupta?

Señor V.L.: ¿piensa usted, deducimos de su escritura, que la precaria paz -su artículo no hace ni una sola alusión a la guerra de baja intensidad que ha desencadenado la estrategia del gobierno mexicano, mucho más afectiva y cruel que una guerra abierta, y que sería criticada con fervor hasta por usted mismo- es un mérito del gobierno mexicano y no de la presión internacional, que sería imposible de ejercer sin la presencia de cientos de observadores extranjeros? ¿Sabía el señor V.L que el EZLN es una organización legal y que, según las leyes mexicanas, la mayoría de las acciones del ejército mexicano en Chiapas son ilegales? ¿Qué sugiere el señor V.L. que podemos hacer los no mexicanos para evitar que gente inocente siga muriendo?

Dado que usted no lo sabía cuando escribió su artículo, le informamos de que en un acto de represalia por someterse al interrogatorio de observadores neutrales, el campesino indígena zapatista José Tila López murió, y otras ocho personas resultaron gravemente heridas en una emboscada de paramilitares priístas, cuando regresaban a su comunidad tras entrevistarse con la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos (formada por más de 200 intelectuales e integrantes de distintos organismos de la sociedad civil internacional), que recientemente visitó la zona.

Si conseguimos recaudar fondos suficientes, intentaremos insertar en breve un anuncio con las conclusiones de esta Comisión, que se sintetizan en lo siguiente: en México, la situación de los derechos humanos está en gravísimo deterioro, principalmente por las actuaciones del ejército mexicano y los paramilitares, la impunidad con que actúan y la sitemática represión hacia las formas de organización de la sociedad civil.

Nos gustaría profundizar en muchos otros puntos de su escrito que nos parecen deformados y tendenciosos, pero se nos acaba el espacio y es muy caro opinar cuando se es ciudadano de a pie.

Aunque a usted le gusta mucho jugar con las palabras, esto no es un juego. Su artículo, desde nuestro punto de vista, justifica intelectualmente a los verdaderos criminales de esta historia... que no son precisamente los zapatistas, como hemos podido comprobar en nuestra convivencia en distintas comunidades chiapanecas, a pesar de que usted se recree hablándonos de las arbitrariedades cometidas por los zapatistas, denuncias que en algunos casos tienen fundamento, pero que son minucias en comparación con el volumen de lo denunciado aquí y, en todo caso, son producto de enfrentamientos inevitables -y siempre dentro de la sociedad civil-, dada la enorme tensión que se vive en muchas comunidades entre priístas y zapatistas. Usar ese argumento es enmascarar de forma irresponsable el verdadero drama que vive Chiapas.

Quienes suscribimos este escrito no nos alineamos ni como marxistas, ni como zapatistas, ni como militantes de nada. Pagamos este anuncio con un gran sacrificio de nuestras economías, pero sentimos la responsabilidad inaplazable de no silenciar una respuesta adecuada, a lo que consideramos informaciones tendenciosas que pueden llegar a tener un papel determinante en la resolución armada del conflicto. Sólo la presión de la comunidad internacional y la asistencia masiva de observadores de derechos humanos a la zona pueden obligar al gobierno mexicano a comprometerse sin dilaciones en el diálogo por la paz y el respeto a las reivindicaciones de las comunidades indígenas de Chiapas.

Lamentablemente no podemos firmar con nuestros nombres este escrito -su autoría ha sido registrada ante notario-, pues es posible que alguno de nosotros vuelva como observador a México, y nos arriesgamos a represalias. Esperamos que comprenda que nuestro anonimato debe ser respetado.

Colectivo
Solidaridad YA,
antes de que sea demasiado tarde.

HACEMOS UN LLAMAMIENTO A LOS INTELECTUALES Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN PARA QUE REFUERCEN SU ATENCIÓN INFORMATIVA SOBRE EL CONFLICTO DE CHIAPAS. EL GOBIERNO MEXICANO HA INICIADO UN PROCESO QUE PRESUMIBLEMENTE VA A ACABAR EN ILEGALIZACIÓN DEL EZLN, A PESAR DE QUE ÉSTE HA RESPETADO HASTA AHORA LOS ACUERDOS DE SAN MIGUEL QUE LE MANTIENEN EN LA LEGALIDAD. SI SE CONFIRMA ESTA ESTRATEGIA POLÍTICA, LA MASACRE ESTÁ ASEGURADA.

Quien desee recibir un dossier con información ampliada y bibliografía completa, mande sus datos a: RCL, Apartado Postal nº 14.928 -28080 MADRID-