Introducción

El ojo es el sistema de comunicación visual frente al cual se juzgan y evalúan los sistemas de comunicación visual creados por el hombre. El ojo percibe simultáneamente gran cantidad de datos visuales, en viertud del hecho de poseer varios millones de canales de comunicación que actúan en paralelo en cualquier instante. El conjunto de detalles que forman una imagen visual consta de dos componentes básicos:

Ningún sistema visual fabricado por el hombre puede igualar al funcionamiento del ojo, ni en velocidad ni en calidad de resolución. El proceso empleado en las cámaras de televisión es la exploración electrónica. El detalle se traduce en variaciones de voltaje que pueden utilizarse para modular el transmisor de televisión. El punto débil fundamental del sistema de visión artificial, en comparación con el ojo humano, es la imagen alrededor del campo de visión. Otras cualidades del ojo están en paralelo con los sistemas artificales. Una de ellas es la "remanencia de visión". Cuando el ojo regristra una imagen y ésta se retira, el ojo sigue conservándola durante un breve tiempo después, siendo el proceso de descomposición de la imagen una descomposicón exponencial. Puesto que es del orden de 1/10 de segundo, los primeros técnicos del cine descubrieron que una velocidad de proyección de 12 fotogramas por segundo sería lo bastante buena como para proyectar una imágen móvil al público.

Sin embargo, otro factor entra en juego a esta baja velocidad de proyección de imágenes: la consciencia visual a las interrupciones de luz. Así, pues, para proyectar imágenes móviles con una luminosidad razonable es preferible incrementar la velocidad de las imágenes. El ojo es consciente de una repentina interrupción de la luz, por lo que se consideró adecuado apagar la mlámpara de proyección mientras la imagen pasaba al fotograma siguiente. Los ingenieros encargados de configurar las normas para la televisión en blanco y negro estandarizaron la misma relación del ancho a la altura de la imagen que para el cine, es decir 4:3. Asimismo, decidieron utilizar una velocidad de imagen en la televisión europea de 50 fotogramas o imágenes por segundo. En Norteamérica optaron por una velocidad de 60 fotogramas por segundo. La razón de estas diferencias, que siguen vigentes hoy en día, fue simplemente las distintas normas existentes en los sistemas de suministro eléctrico, siendo de 50 Hz para Europa y de 60 Hz en Norteamérica y algunas otras partes del mundo, especialmente en Japón. La moderna televisión en color requería tres tipos de información: