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1. INTRODUCCION.
En este documento vamos a ver primeramente un repaso de las
leyes de la mecánica orbital que se aprovechan para hacer uso de los satélites
artificiales. Ya desde la antigüedad, los hombres se preguntaban por las leyes
y los movimientos de los astros . Kepler y Newton elaboraron los principios
básicos de la Astronomía. Lagrange, Laplace, Gauss, Hamilton y otros contribuyeron
al refinamiento de la teoría, partiendo de las nociones básicas sobre
Gravitación Universal .
Los primeros satélites artificiales
fueron de órbitas bajas, por razones obvias de tecnología: necesitaban aprovechar
el poco combustible que tenían y el radioenlace con la Tierra debía ser,
por tanto, no muy distante. Pero de este modo, debían moverse a una velocidad
muy alta, porque de lo contrario caerían a Tierra. De este modo, los satélites
daban vueltas a la Tierra más rápido que el propio giro de ésta sobre
su eje, y para una estación terrena ,entonces, el satélite sólo está visible
durante unas horas al día.
Conforme ha ido avanzando la tecnología,
ha sido posible la puesta en órbita de satélites geoestacionarios , es
decir, aquellos que giran alrededor de la Tierra a la misma velocidad de rotación
que ésta y , por tanto, aparecen fijos en el cielo respecto a un punto
fijo de la Tierra. La órbita de la Tierra que cumple esto es la geoestacionaria
, también llamada Cinturón de Clarke.
Las ventajas de los
satélites geoestacionarios son muchas: seguimiento sencillo desde la Tierra
,gran cobertura (1/3 de la superficie terrestre), eclipses más cortos que
en órbitas bajas,ausencia de efecto Doppler, se evitan zonas de alta densidad
de radiación (Cinturón de Van Allen). Por otra parte, los satélites de órbitas
bajas, tienen las ventajas respecto a los geoestacionarios de tener menor
atenuación y retardo de propagación, no les afectan tanto la densidad de radiación
solar, ni necesitan muchas correcciones de órbitas , tienen un lanzamiento
más sencillo. Además, para cubrir las zonas polares se necesitan órbitas
no geoestacionarias .
De cualquier modo, aunque existan y
sean necesarios satélites de diversos tipos (en cuanto a órbitas), la mayoría
de los satélites de comunicación son geoestacionarios .
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