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Todo el estudio del Espacio Profundo es una materia apasionanete que en la mayoría de las ocasiones nos sorprende por sus
dimensiones en parte épicas y en parte inconcebibles para las personas de a pie. Las sondas espaciales son capaces de recorrer grandes
distancias que escapan en la mayoría de las ocasiones a nuestro entendimiento, y consiguen reportarnos información que de otra forma nunca
habría sido posible obtener.
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Incluso a un nivel mucho más cercano (En términos astronómicos esto puede parecer gracioso cuando consideramos cercanos objetos
a los que una sonda espacial tarda 8 meses en llegar), sorprende en gran medida la gran importancia que para el mundo actual, obsesionado con
las Comunicaciones Globalizadas, ha supuesto el auge impresionante de las comunicaciones vía satélite.
Quizá sean estos sistemas los que hayan perdido en parte su magnificencia por su asiduidad. Posiblemente ya no sea tan impresionante
ver como un lanzador despega para poner en órbita un nuevo Satélite de Comunicaciones. Es más, acostumbrados a ver por TV los lanzamientos del
Ariane desde la Guayana Francesa, ni si quiera puede inmutarnos ver como explota uno de los cohetes, pareciéndonos incluso normal la cantidad de
dinero que por ese fallo se ha perdido.
El lanzamiento nos parece algo ya superado por la tecnología,
un procedimiento común exento de complicaciones salvo muy raras escepciones.
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Sin embargo, una de las principales dificultades de las Comunicaciones Vía Satélite estriba precisamente en la puesta en órbita de éste.
Se trata de un proceso complicado, y que sólo es posible gracias al desarrollo de la tecnología de los lanzadores espaciales.
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En el caso de las misiones espaciales en busca de nuevos datos hacia el Espacio Profundo, en el proceso de lanzamiento se implican cálculos
de gran precisión que facilitan el correcto desarrollo de la misión, puese son necesarios movimientos perfectos para aprovechar los momentos de inercia de
la gravedad para impulsar la sonda hacia su destino y ahorrar así combustible, tomar la correcta trayectoria para reducir al máximo posteriores correcciones
en vuelo,...
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En resumen, los lanzadores no forman parte de las estructuras de Telecomunicación propiamente dichas, pero su papel es notable en la expansión
de las mismas.
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