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INTRODUCCIÓN
La misión Voyager fue diseñaa para
aprovechar una disposición de los planetas exteriores del Sistema
Solar a finales de los años 70 y principios de los 80, y que sólo
se da cada 175 años. Esta disposición permitía a una
nave "saltar" de un planeta a otro sin incorporar potentes sistemas de
propulsión. Al sobrevolar cada planeta, la nave recibía un
empujón gravitacional que cambiaba su trayectoria para guiarla hasta
el siguiente planeta, y además incrementaba su velocidad. Usando
esta técnica de "impulso gravitatorio", el viaje hasta Neptuno se
pudo reducir de 30 años a 12.
Aunque la visita a los cuatro planetas exteriores
era posible, la NASA no disponía de fondos suficientes para construir
una nave que pudiese cumplir este objetivo, así que se decidió
que las sondas se dedicasen a un estudio intensivo de Júpiter y
Saturno. Se eligió una trayectoria que permitía
una cita con Júpiter y una de sus lunas mayores, Io, y otra con
Saturno y su luna más grande, Titán. Para el Voyager 2 se
dejó abierta la posibilidad de continuar hasta Urano y Neptuno.
Las naves fueron lanzadas en el verano de 1977 desde el centro de la NASA
en cabo Cañaveral por un cohete Titán Centauro.
La misión principal de las Voyager 1 y 2
las llevó a Jupiter a finales de 1979 y a Saturno en 1980.
La Voyager 1 levaba una trayectoria que la acercaba más a Saturno
para sobrevolar Titán, pero esto la llevó por encima del
plano de la eclíptica, impidiendo que tuviera citas con otros planetas.
La trayectoria de la Voyager 2 estaba diseñada de tal forma que
después de Saturno ib adirigida hacia el planeta Urano.
Cuando la NASA se dio cuenta de que era muy posible
que el Voyager 2 llegara a Urano con todos sus instrumentos en funcionamiento,
aprobó una extensión de la misión, considerando que
la sonda podría llegar hasta Neptuno.
La Voyager 2 se encontró con Urano en 1986,
enviando fotos y otros datos del planeta y sus satélites. Mientras
tanto, el Voyager 1 seguía alejándose del Sol proporcionando
datos sobre el espacio interplanetario. Siguiendo con la Voyager2, ésta
se acercó a Neptuno en 1989, y después se dirigió
hacia el sur del plano de la eclíptica. Esta parte de la misión
se ha denominado la Misión Interestelar Voyager, que pretende encontrar
el límite con el espacio interestelar. La Voyager 1 está
saliendo del Sistema Solar por el norte, formando un ángulo de unos
35 grados con el plano de la eclíptica; en estos momentos está
a uno 520 millones de kilómetros de la Tierra. La trayectoria de
la Voyager 2 forma un ángulo de -48 grados con el plano de la eclíptica
y está a uno 470 millones de kilómetros de la Tierra.
Ambas naves continuarán estudiando fuentes ultravioletas estelares, y sus magnetómetros y medidores de partículas buscarán la heliopausa, el límite entre la influencia solar y el espacio interestelar. Se espera que las dos sondas sigan enviando datos útiles durante dos o más décadas, hasta que sus fuentes de energía no puedan mantener en funcionamiento el transmisor principal.