Modelo organizativo Volver al indice
Ingeniería Sin Fronteras, como Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD) que coopera en la consecución de una sociedad internacional justa y solidaria debe ser capaz de conjugar dos conceptos tradicionalmente enfrentados: eficiencia y participación. Como ONGD que es, queda ubicada en un espacio ajeno a los dos estamentos que más ideología social han generado. No es estado ni tampoco mercado. En cambio la sociedad exige cada vez mas a las ONGDs la eficiencia característica del mercado y su papel vertebrador de sociedad civil exige la participación democrática propia de lo que debería ser el estado.
Eficiencia y participación son por tanto los dos aspectos en los que se fundamenta el modelo organizativo de la asociación, y ninguno de ellos es baladí.
La eficiencia en la gestión de los recursos disponibles, tanto económicos como de cualquier otro tipo, es algo que está plenamente justificado. Éstos son limitados y deben ser administrados adecuadamente para la consecución de nuestros objetivos. Además no podemos permitirnos el lujo de desperdiciar los recursos económicos y materiales de las personas e instituciones que nos apoyan, esto tendría un coste tremendo no solo para nosotros sino para todo el mundo de las ONGs. Asimismo no podemos derrochar hasta disipar la ilusión de nuestro voluntariado.
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Ingeniería Sin Fronteras opta por un modelo de organización democrático
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Por otra parte la participación activa de los miembros de la organización tiene que ver tanto con cuestiones ideológicas como prácticas. El mundo es un espacio presente común en el que los problemas del norte y del sur son en esencia uno mismo. Tanto nuestra filosofía de fondo como el espíritu cooperativo que debe regir todas nuestras acciones nos obligan a potenciar el debate interno y el concurso de todos los miembros de la organización en el orientación de la misma. No podemos promover un verdadero espíritu crítico que nos convierta en un agente de cambio real si no es canalizando las inquietudes de los socios. Además, garantizar la participación permite enriquecer las propuestas de la organización mediente la confrontación de las diferentes aportaciones y puntos de vista que en ella confluyen.
Con la intención de encontrar un compromiso entre los dos conceptos anteriormente mencionados, Ingeniería Sin Fronteras opta por un modelo de organización democrático que se articula fundamentalmente mediante los dos conceptos siguientes: la delegación de responsabilidad y la delegación de confianza. El principio básico donde se asienta este modelo es que el gobierno de la organización, y por tanto el poder de marcar las líneas estratégicas de actuación, los objetivos y las actividades, reside en todos los socios que participan activamente en la asociación, es decir, en la Asamblea General de Socios como se recoge con toda claridad en los Estatutos.
Es por motivos de operatividad que la Asamblea General delega la toma de iniciativas y de decisiones en la Junta Coordinadora que sustituye y representa con total legitimidad a la misma. Es en este primer momento en el que se produce la delegación de responsabilidades en la Junta Coordinadora que debe presentar sus líneas de actuación y su proyecto de asociación públicamente en la Asamblea y está obligada a cumplir sus propuestas. Es ahora cuando los socios manifiestan públicamente que depositan su confianza en el equipo de trabajo que se presenta como candidatura con un programa de trabajo y que resulta electa. Este hecho respalda y legitima las iniciativas que tome dicho grupo de trabajo, pero este depósito de confianza lleva consigo necesariamente la asunción de la responsabilidad de llevar a cabo los compromisos adquiridos.
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La Presidencia de la asociación asume en última instancia todas las responsabilidades que pudieran derivarse de la gestión de su Junta Coordinadora.
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En todo este proceso es particularmente importante el papel de la Presidencia de la asociación pues es ésta la que asume en última instancia todas las responsabilidades que pudieran derivarse de la gestión de su Junta Coordinadora debiendo responder ante la Asamblea General, ante terceros o incluso ante la ley de las actuaciones emprendidas por cualquiera de sus colaboradores.
Una vez terminada la sesión de Asamblea General, se produce el segundo proceso de delegación de confianza y responsabilidad fundamental en el funcionamiento de la asociación. Presidencia, como depositario último de la confianza de los socios, delega determinadas responsabilidades en sus colaboradores en el seno de la Junta Coordinadora. Estos a su vez, delegarán tareas y responsabilidades en personas pertenecientes a las áreas de trabajo que coordinan. Pero no debe olvidarse que en cualquiera de estos procesos de delegación la persona que delega en terceros ha de responder igualmente de los compromisos asumidos en un principio.
Es en estos dos procesos de delegación de confianza y responsabilidad en los que reside la posibilidad de alcanzar un funcionamiento óptimo, a la vez participativo y eficaz, de la asociación. Se trata de un modelo válido que, como cualquier otro, tiene ciertas limitaciones. Para contrarrestarlas Ingeniería Sin Fronteras le da mucha importancia a los foros de debate y reflexión intergrupales, aquellos en los que participa gente de diferentes grupos de trabajo, que permiten un debate crítico común (encuentros de socios, comisiones específicas de trabajo, revistas, café de los domingo...). Además, todo socio tiene derecho a hacer llegar su voz a la Junta Coordinadora, bien a través del coordinador del área en la que colabora, bien personalmente.
Y es en este entorno en el que la Junta Coordinadora, que ha hecho suyas las responsabilidades adquiridas ante la asamblea, debe gestionar con eficacia la asociación mediante un depósito de confianza en los grupos de trabajo y sus coordinadores y además debe propiciar una participación contínua y dinámica de los socios pulsando sus inquietudes y recabando sus aportaciones.
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