SISTEMA CRETÁCICO


 

 

GENERALIDADES

El Cretácico es el “terreno de la creta” (caliza blanca y pulverulenta de los acantilados costeros del Canal de la Mancha), nombre otorgado en 1822 por los primeros investigadores ingleses, franceses, alemanes y suizos.

 

La transgresión* Cenomanense-Turonense separa el Cretácico inferior del superior. Es una de las mayores de la Historia de la Tierra, y redujo la Europa occidental a un gran archipiélago, cubriendo antiguas moles montañosas alzadas durante el hercínico. Hacia el final del Cretácico el mar se retira, terminando con formaciones lagunares, que corresponden a la facies Garumnense.

 

Durante el Cretácico se inicia la formación de dos cinturones orogénicos, uno en el Pacífico y otro en el Mediterráneo, anunciando la gran orogenia alpina, que se desarrollará con mayor intensidad en la primera mitad del Cenozoico (Paleógeno).

 

Hace 97 millones de años, a finales del Cretácico, el Atlántico sur ya se ha abierto, desgajando Africa de Sudamérica. Norteamérica, en cambio, todavía se encuentra unida a Europa. Así, el aspecto que debía presentar la Tierra sería el siguiente:

 

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FAUNA

Los fósiles-guía característicos siguen siendo los Ammonites, cuyas conchas adquieren formas desarrolladas o con espiral anómala; las suturas se simplifican en algunos de ellos, recordando a los ammonites del triásico. Destacar algunos Ammonoideos que tienen conchas evolutas, como los Crioce­ras y los Turrilites, estos últimos de forma cónica, arrollados en hélice alrededor de un eje rectilíneo, que recuerda a las actuales conchas marinas. Los Belemnites son menos frecuen­tes, pero muy característicos.

 

También abundan los Moluscos Bivalvos, principalmente los Ostreidos (Exogyra) y los Rudistas (Hippurites y Radioli­tes), que formaron importantes bancos durante el Cretácico superior de carácter recifal. Se desarrollan también algunos equinoder­mos (erizos de mar), concretamente los equínidos exocíclicos o irregulares (Micraster).

 

Entre la microfauna, destacar el amplio desarrollo durante el C. inferior de un grupo de foraminíferos “gigantes”, las Orbitoli­nas (hasta 5 cms. de diámetro).

 

Los reptiles más representativos se dan en este período. Así, los grandes herbívoros, como el Trachodon (o dinosaurio de pico de pato) y el Triceratops; los carnívoros como el Tyranosaurus; los voladores como el Pteranodon (con 8 m. de envergadura); los marinos serpentiformes como los Mososaurus. Todos ellos desaparecieron al final del Cretácico, siendo uno de los hechos más notables y enigmáticos que la Paleontología moderna todavía no ha podido explicar completa­men­te.

 

En cuanto a la flora, experimentó durante el Cretácico una profunda transformación que condujo al apogeo de la flora terciario-reciente. Es fundamental el desarrollo de las Angiosper­mas (plantas con flores: monoco­tiledóneas y dicotile­dóneas), emparentadas con muchos grupos existentes en la actualidad: plátanos, magnolias, álamos, encinas, gramíneas y palmas. Esto supuso la difusión de ciertos insectos, como abejas y mariposas.

 

 

CLIMA 

A lo largo del Cretácico fue ascendiendo la tempera­tura y disminuyendo la humedad; la ausencia de depósitos salinos indica una menor disminución que durante el Jurásico. El retroceso de las formaciones recifales indica una menor extensión de mares con temperatura tropical. En suma, debió reinar un clima subtropical con una clara división zonal, con alternancia de estaciones (según los anillos de crecimiento de los árboles).

 

 

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